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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

EL MECENAZGO NAPOLITANO DEL GRAN CAPITÁN. CONSTRUCCIÓN ... 209 (fig. 8)52: por tanto, resulta bastante probable que la configuración de ambos (evidente en la disposición de un edificio ya de por sí importante y bastante más antiguo) pueda haber pasado contextualmente al “cappellone” de la mano del mismo autor. Ya se ha dicho que el hecho de relacionar las cuadraturas de las fachadas de la capilla con la idea de una “ausencia de orden” arquitectónico significa conectar esta característica con otras (como en el caso del Palacio de Panor-mita, el Palacio perdido de Vicara Vecchia) atribuidas a los dos arquitectos mormandos (Giovanni y Giovan Francesco di Palma) relacionados con la arquitectura de la primera mitad del siglo XVI en Nápoles. Desde este punto de vista, conviene profundizar en la continuidad de ambos aspectos: con este fin, se recuerda a Marchesi (identificado con Antonio Fiorentino della Cava, según la documentación de la que se dispone), uno de los artífices del claustro mayor de Santa Caterina en Formiello, llamado “mormandeo” por el peculiar orden jónico introducido precisamente en los talleres inspirán-dose en los portales de los palacios. Cuando, en mayo de 1503, Gonzalo entró en la ciudad por la puerta Capuana, se encontró ante una ciudad con las cicatrices y heridas propias de los años turbulentos por los que acababa de atravesar. Después de aquellos años, el retorno a la normalidad pasa también por la creación de una organización institucional que superara la simple ocupación militar53. En este contexto, es como se hace necesario interpretar las dos disposiciones que Fernando el Católico envía a Nápoles, el 5 de octubre de 1505, con la imperiosa recomendación de terminar la muralla de la ciudad afín de reforzar tanto su defensa como su magnificencia; “para su magni-ficencia, que se acabe dicha muralla”54. Conviene detenerse en este doble aspecto, esto es, la seguridad y la magnificencia, a la hora de referirse a la muralla como muestra de la forma urbis y como muestra de la imagen global de la ciudad en el extranjero55. En efecto, dichos documentos se han puesto de relieve en la literatura en relación al mar y, concretamente, a la siempre inminente amenaza francesa procedente de dicho frente56. El fresco de Anguillara Sabazia, a menudo 52  M. Perone (Dai chiostri di Santa Maria la Nova alla piazza S. Giovanni Maggiore, en AA.VV., Nápoles città d’arte, Nápoles 1986, p. 61) había barajado la idea de que los claustros hubiesen sido construidos por artesanos toscanos siguiendo el diseño de Giuliano da Maiano. 53  C. J. Hernando Sánchez, La imagen… cit., p. 154. 54  C. de Seta, Le città nella storia d’Italia, Nápoles, Bari 1986, p. 95. 55  R. Parisi, Catalogo ragionato dei libri, registri e scrituure dell’archivio municipale di Ná-poles (1387-1806), Nápoles 1876-1920, parte I, 1876, p. 74; L. Santoro, Le mura… cit., p. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 189-214. ISSN: 0482-5748 210, nota 344. 56  R. Parisi, Catalogo ragionato… cit., parte III, 1916, pp. 375-377.


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