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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

40 ANTONIO CABEZA RODRÍGUEZ finalizar la contienda obtuvo en premio lugares de señorío: el de Almuña, El Sierro, Suflí y Lúcar, en el partido de Baza89. Al aplicar este mismo esquema a su hermano Gonzalo, se observa queel resultado es insatisfactorio. El recuento de sus éxitos militares siguiendo la historiografía más especializada, deja al descubierto que se reducen al sitio de Tájara y a la conquista de Íllora, sin que se pretenda con ello obviar sus constantes gestos de valor, entre otros muchos, el demostrado en el asalto al castillo de Montefríoo las entradas en el reino nazarí hasta los mismos muros de Granada, que lo sitúan siempre en primera fila de combate. Pero como se sabe, no fue esto lo único que impresionó a Hernán Pérez del Pul-gar, que por otra parte le superaba ampliamente en hazañas. Si se mira bien, se comprende que lo que caracterizó a aquellos años de auténtico arrojo fue la falta de cálculo, en el sentido de no echar cuentas sobre las probabilida-des de éxito de una empresa asumida como un deber, que con dificultad pero sin detenerse avanzaba en su conclusión. José María Sánchez de Toca reconoce que “al acabar la guerra, nadie pensaba que Gonzalo fuera lo que hoy llamamos un general. Los grandes de la guerra habían sido el rey Fer-nando, Rodrigo Ponce de León, Alonso de Cárdenas o Luis Portocarrero … Su nombre sonaba, pero no tanto como para que el pueblo lo cantara en romances”90.Tampoco la obtención de la encomienda de Valencia del Ven-toso (de la Orden de Santiago) y sobre todo el señorío de Órgiva, que incluía un castillo y doce aldeas, resolverá las aspiraciones de Gonzalo, aunque se cumpliese su legítimo anhelo de “ser señor de vasallos y cabeza de su propio linaje”. Es evidente que su vocación más auténtica como militar y político sólo podía tener lugar en la Monarquía que se estaba construyendo, con la que se identificó y por lo que fue capaz de ser más tarde su representante en Italia. Terminaban años de enormes esfuerzos y padecimientos con el final de la Guerra de Granada, culminando el gran proyecto histórico de la Re-conquista de España que había ocupado durante siglos a la Casa de Aguilar en plena frontera. En aquel momento, los Reyes Católicos personificaban la modernización del mismo proyecto, sin abandonar el uso de las armas para alcanzar el bien supremo de la paz. En ello también había destacado el Gran Capitán como agente real en las complicadas negociaciones con Boabdil91 y, en último extremo, es lo que lo llevaría a Nápoles, alterada su convivencia por la irrupción de las tropas francesas de Carlos VIII. 89 Como se indicó al comienzo de este apartado, los datos están tomados de Quintanilla Raso, Mª Concepción: Nobleza y señoríos en el reino de Córdoba, op. cit. 90 Sánchez de Toca, José María y Martínez Laínez, Fernando: El Gran Capitán, op. cit., p. 86. 91 Sobre la opción por la paz que representaba Gonzalo, basa su tesis Ruiz-Domènec: El Gran Capitán, op, cit., pp. 188 y 197 y ss. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 13-44. ISSN: 0482-5748


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