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54 CARLOS JOSÉ HERNANDO SÁNCHEZ La opinión de Salazar sobre la trascendencia política del Gran Capitán estaba muy extendida entre sus contemporáneos22. En 1506 uno de los más polémicos aliados de Gonzalo, el cardenal Bernardino López de Carvajal y Sande, le transmitió el deseo del rey de romanos Maximiliano I de que diri-giera las tropas imperiales en Italia y marchara luego a Flandes al frente de la casa del futuro Carlos V, “para que le gobierne y cree a ser gran Rey como vos sois Gran Capitán”23. Tal fe en la capacidad formadora para el gobierno de quien podía considerarse el más famoso general de su tiempo reflejaba el eco de su trayectoria política dentro y fuera de Italia. El propio modelo de Salazar, Maquiavelo, había prestado más atención a la aventura política de Gonzalo que a su trayectoria militar en otras de sus obras, como un capítulo de los Discorsi sobre “Quale sia più ingrato, o uno príncipe o uno popolo”, donde elogiaba su “industria e virtù” en la conquista de Nápoles frente al re-celo de Fernando el Católico que había acabado por despojarlo del gobierno virreinal, un tema retomado en el poema Dell’ingratitudine. La relación de lealtad entre el señor y sus servidores se erigía así en el centro de una dialéc-tica de poder –entendida por Maquiavelo como un permanente conflicto de intereses, frente a la visión consensuada del pensamiento tradicional- cuyos efectos desestabilizadores preocupaban tanto en Italia como España24. La pugna cada vez menos disimulada entre el Rey Católico y el Gran Capitán centró también la atención del otro gran historiador florentino de la época, Francesco Guicciardini25. En 1512, cuando las fuerzas españo-las, dirigidas por el virrey de Nápoles y Capitán General de la Santa Liga Ramón Folch de Cardona –meses antes de reorganizarse y poner en fuga a las milicias florentinas de Maquiavelo-, fueron derrotadas por los france-ses –aunque a un alto precio de éstos- en la batalla de Ravena26, Fernando encargó a Gonzalo que se pusiera al frente de un nuevo ejército para ir a Italia. Finalmente las tropas –reclutadas con rapidez por su vinculación clientelar con Gonzalo- fueron desviadas a Navarra y el Gran Capitán permaneció en su retiro andaluz. Guicciardini, entonces embajador de la 22 Vid. Barbuto, Gennaro Maria, “Il Gran Capitano nelle opere di Machiavelli e Guicciardini”, en Abbamonte, Giancarlo, Barreto, Joana, D’Urso, Teresa, Perriccioli, Alessandra y Senato-re, Francsco (coords.), La battaglia nel Rinascimento meridionale, Viella, Roma, 2011, pp. 407-419. 23 Instituto Valencia de Don Juan, Madrid, Envío 39. 24 Vid. Díez del Corral, Luis, “El Gran Capitán, figura hispano italiana”, en ID. La Monarquía hispanica en el pensamiento político europeo. De Maquiavelo a Humboldt, Revista de Occi-dente, Madrid, 1976, pp. 195-196. 25 Vid. Scarano Lugnani, Emanuella, Guicciardini e la crisi del Rinascimento, Laterza, Roma- Bari, 1981. 26 Vid. Bolognesi, Dante (ed.), 1512. La battaglia di Ravenna, l’Italia, l’Europa, Angelo Lon-go, Ravenna, 2014. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 45-114. ISSN: 0482-5748


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