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EL SOLDADO POLÍTICO: EL GRAN CAPITÁN Y LA ITALIA DE LOS ... 83 siguientes, mientras que la colaboración con Egipto estimulaba un activo comercio a través del consulado de Alejandría138. Entre tanto, la guerra de Granada estaba llegando a sus fases finales y más cruentas139. La campaña granadina condicionó la actuación de la Mo-narquía tanto en el Norte de África y en Oriente como en Italia. Desde 1490 Fernando e Isabel impulsaron la diplomacia en el Magreb con el fin de ase-gurar el comercio andaluz con África y estrecharon sus relaciones con el rey de Fez. En 1492, el año crucial para la difusión de los ideales de cruzada tras la toma de Granada y la expulsión de los judíos -cuya diáspora medite-rránea suscitó nuevas tensiones con los territorios italianos, como el reino de Nápoles y los Estados Pontificios, además de con los estados musulma-nes, que acogieron a las comunidades sefarditas-, Fernando mandó a Martín Díaz de Aux a Jerusalén para hacer valer su protectorado sobre los Santos Lugares y la población cristiana de la zona. En 1495 el viaje al Mediterráneo oriental de una flota mercantil catalana, dirigida por Joan Barriera, permitió reorganizar los consulados catalanes y recoger información para reactivar el comercio en esas regiones140. El redreç marítimo servía a la expansión de la Monarquía coincidiendo con la primera guerra de Nápoles, donde los Re-yes Católicos, a través de la expedición dirigida por Gonzalo Fernández de Córdoba, se disponían a disputar a Carlos VIII el monopolio de los ideales de cruzada que el monarca galo esgrimió para justificar su invasión de Italia en 1494141. La concesión del título de Católicos a los monarcas españoles por parte del papa Alejandro VI en diciembre de 1496 impulsó el mesianismo cruzado que había alimentado la guerra de Granada. Ese mismo año, controlada la mayor parte de Nápoles por el Gran Capitán tras el regreso de Carlos VIII a Francia, Fernando había decidido establecer una guarnición en la isla de Djerba como respuesta a la inestabilidad del sultanato egipcio que ame-nazaba con precipitar una nueva ofensiva otomana. Tras negociar con el 138 En 1488 el mercader napolitano Matteo Coppola gestionaba en España la construcción de cincuenta carabelas para el sultán egipcio que, a su vez, enviaría en 1489 una nueva emba-jada a los monarcas españoles. Como resultado de esas negociaciones, Fernando dedicaría mil ducados anuales de la Cámara de Sicilia para sufragar la custodia de los Santos Lugares, al tiempo que suprimía la predicación de la bula de cruzada y se comprometía a respetar la fe de los granadinos para tranquilizar a Egipto. Vid. Suárez Fernández, Luis, “Política mediterránea”, pp. 210-214. 139 Vid. Ladero Quesada, Miguel Ángel, “Guerra y diplomacia en la conquista de Granada (1482-1492)”, en Los Reyes Católicos y Granada, pp. 93-116: 95. 140 Vid. Suárez Fernández, Luis, « Política mediterránea”, p. 218. 141 Vid. Denis, Anne, Charles VIII et les Italiens: Histoire et Mythe, Librairie Droz, Ginebra, 1979; De Frede, Carlo, L’impresa di Napoli di Carlo VIII. Commento ai primi due libri della storia d’Italia del Guicciardini, De Simone Editore, Nápoles, 1982. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 45-114. ISSN: 0482-5748


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