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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

LA ESCUELA DE INGENIEROS NAVALES DE FERROL Pero el impulso definitivo al renacer de la Marina española vino dado por los magníficos planes navales de 1908 —Ley Maura-Ferrándiz (13)— y de 1915 —Ley Miranda (14)—, este último precedido de otra ley (de 1914), impulsada también por el almirante Miranda, que aprobó la construcción de una unidad de crucero (15). Merced a estos programas de construcciones navales, civiles e hidráulicas, la Armada española se dotó de unas infraestructuras adecuadas y de una Escuadra muy respetable que permitió al país recuperar la posición perdida en el concierto internacional y convertirse, a fines de la década de 1920, en la cuarta potencia naval europea (16), tan solo superada por el Reino Unido, Francia e Italia. En 1910 se procede a reconstituir el Cuerpo de Ingenieros de la Armada, ante la necesidad de contar con Almirante don Augusto Miranda y Godoy (1855-1920), ministro de Marina, creador de la Academia de Ingenieros y Maquinistas de la Armada (colección del autor) (13) Ley de 7 de enero de 1908. De resultas del plan naval derivado de esta ley, los principales buques facturados y construidos fueron: 3 acorazados (España, Alfonso xIII y Jaime I), 3 destructores (Cadarso, Bustamante y Villaamil), 22 torpederos (núm. 1 a núm. 22) y 4 cañoneros (Laya, Lauria, Recalde y Bonifaz), además de la habilitación y equipamiento de las zonas industriales de los arsenales. (14) Ley de 17 de febrero de 1915. Los principales buques de este plan naval facturados y construidos fueron los siguientes: 4 cruceros rápidos, en dos series de dos cada una (Méndez Núñez y Blas de Lezo, Príncipe Alfonso y Almirante Cervera); 6 cazatorpederos o destructores, en dos series de tres (Alsedo, Velasco y Lazaga; Churruca, Alcalá Galiano y Sánchez Barcáiztegui); 16 submarinos, de los que cuatro se adquirieron a naciones extranjeras (Isaac Peral, en Estados Unidos; A-1, Narciso Monturiol; A-2, Cosme García, y A-3, en Italia), y doce se construyeron en Cartagena (B-1 a B-6 y C-1, Isaac Peral, a C-6); 1 buque especial de salvamento (Kanguro, construido en Holanda); 3 cañoneros (Cánovas del Castillo, Canalejas y Dato), y 18 buques menores (guardacostas y guardapescas). Además, este plan se plasmó en la instalación de minas y defensas submarinas, y en la ejecución de otras muchas obras de modernización de los arsenales, así como en la construcción/habilitación de nuevas bases navales secundarias (La Graña, Marín y Ríos, en Galicia, y Mahón, en la isla de Menorca), que se llevarían a cabo en desarrollo de la Ley Miranda y por elección del propio ministro. (15) Ley de 30 de julio de 1914, que aprobó la construcción del crucero explorador (scout) Reina Victoria Eugenia. Este buque, que antecedió a los cuatro cruceros de la Ley Miranda, a causa de las vicisitudes políticas pasaría después a denominarse República (en 1931) y, por último, Navarra (en 1937). (16) Según los tratadistas navales, en 1930 la Armada española alcanzó su cenit en el siglo XX, al disponer de una Escuadra moderna que incluía acorazados, cruceros, destructores Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 99


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