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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

LA VERDADERA HISTORIA DEL SAN IGNACIO DE LOyOLA, ALIAS EL GLORIOSO mañana» se volvieron a avistar dos velas, cuatro leguas a sotavento, pero sería a la una de la tarde cuando el capitán del Glorioso anotaría en su diario: «hubo sol y óbserve 43 grados 34 minutos de latitud considerandome en los 7 grados y 27 minutos de longitud Rumbo navegado al ESE (…) demorandome el Cavo de finisterra al S en distancia de 9¾ leguas y la ysla de Sisarga al L. 5 grados al S. a 12 leguas (…) aviste por mi Proa 3 embarcaziones que benian en buelta mia y a las 2 reconocí ser ynglesas por los Gallardetes y vanderas de la divisa blanca (…) con mi reducido aparejo no pude hacer otra cosa que esperarlas y a las 3 mande Cargar mis maiores quedandome solo con las Gavias y estando una milla cerca de mi me asegure ser el uno de 60 Cañones y los otros dos una fragatilla de 24 un Paquebot de a 16». Según las fuentes británicas, los buques eran el navío Oxford, de 50 cañones; la fragata Shoreham, de veinticuatro, y la balandra Falcon, de catorce. A las cuatro de la tarde, los tres bajeles sobrepasaron al Glorioso por ambas bandas —a distancia prudencial, sin abrir fuego—, el mayor por sotavento, y los dos menores, por barlovento. Nada más superar la popa del navío español, el Oxford «viro de bordo, cargo su trinquete y abló con los dos pequeños». Poco después, el capitán Messía, al ver al navío inglés «marear su trinquete» para venir sobre él, volvió a tomar la iniciativa. Viró en redondo y se dirigió hacia el buque británico de manera decidida, ganándole el barlovento. De la Zerda describió el combate en estos términos: «Al igualarnos me dió su descarga aque le correspondi con la mia, de ambas vaterias de la vanda de bavor y los 2 pequeños, tambien me dieron su descarga, volvi a virar de bordo sobre él y largue el trinquete para alcanzarlo, pasando por su sotavento, á causa de poder mejor manejarme por mi primera bateria, que con la mucha mar que avia, experimenté en la primera descarga haverme entrado porcion de agua en el entrepuentes, el nunca quiso presentarme su costado, y los pequeños pusieronse a barlovento. Nos hicimos fuego de una y otra parte, con dos descargas que a la ultima largo por alto, el rizo que tenia a las Gavias, y los juanetes, amuró su maior, para salir de mí fuego y escapar inominiosamente, como lo consiguio a las 7 de la tarde arrunvando la vuelta del Sur sudeste, dejando las armas de S.M. vencedoras; (…) ceñi el viento governando al sureste, luego que entro la noche los perdi de vista». El duelo había durado casi tres horas. En el enfrentamiento habían escaseado las andanadas, pero el sentido táctico y la audacia del capitán español le habían dado la victoria. Prueba de ello fueron las pocas bajas con que se saldó: cinco heridos leves «de astillazos», entre los que se encontraban el teniente de navío josep de Rojas y el de fragata joseph Veanez. Los daños también fueron limitados: «En el aparejo tuve algun daño y el mastelero de Velacho pasado de un balazo dejando su vala dentro. La Berga maior recivio otro valazo y son del calibre de a 18. ótras 2 me pasaron el Costado por la segunda Vateria». Volviendo a las consecuencias del combate, el comandante del Oxford sería juzgado en Portsmouth ese mismo año. Otros autores aseguran que el Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 21


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