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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

AGUSTíN PACHECO FERNÁNDEz Costa de Galicia (…); de comun acuerdo se resolvio dar descanso al Navio, arrivando al Puerto mas inmediato á Sotavento, que era Cadiz» (13). Tres días después de haber partido del fondeadero de Finisterre, a la altura del cabo de San Vicente, los vigías del solitario navío español divisaron una decena de buques enemigos. Dos de ellos se adelantaron al encuentro del Glorioso; eran las fragatas británicas King George y Prince Frederick. Ambas naves formaban parte de una pequeña escuadra corsaria comandada por el comodoro George Walker. George Walker y la Royal Family Este corsario inglés había servido en la marina holandesa durante su juventud, y llegó a ser propietario de un barco mercante. Cuando estalló la Guerra del Asiento, en 1739, se encontraba en las colonias americanas. Durante los tres años siguientes patrullaría las costas de Carolina comandando el bergantín William. De 1744 a 1745 dirigió dos barcos corsarios, con los que llegó a capturar cinco buques mercantes franceses y a hundir otro. En 1746 se le dio el mando de una flotilla que fue conocida como la «Royal Family» por los nombres impuestos a sus seis naves, a saber: King George, Prince Frederick, Prince George, Duke, Princess Amelia y Prince Edward Tender (14). En lo tocante a la fuerza de la Royal Family, precisemos que a comienzos de julio de 1747 las seis fragatas en cuestión sumaban en conjunto 114 cañones y 1.000 hombres. Como se verá posteriormente, solo las tres primeras estuvieron presentes en los enfrentamientos con el Glorioso, aunque en último término la única que se enfrentaría con el buque español, en un duelo artillero directo y prolongado, sería la King George, comandada por George Walker. Esta circunstancia dice mucho del comandante inglés. No cabe duda de que la audacia y valentía que demostró al enfrentarse a un navío de guerra que lo doblaba ampliamente en bocas de fuego estaban alentadas por el apetitoso tesoro que, presumiblemente, transportaba su oponente. Sin embargo, fue precisamente su arriesgada maniobra la que favorecería finalmente los intereses británicos, como reconocería posteriormente el propio De la Zerda. Volviendo al relato de los hechos, durante toda la mañana del 17 de octubre, con el viento soplando del noreste, las fragatas King George y Prince Frederick persiguieron al Glorioso, hasta que al mediodía un repentino período de calma les inmovilizó. Walker se encontraba a tiro de cañón del navío español, pero como este no desplegaba sus colores, permanecía a la expectativa intentando averiguar su nacionalidad. Tras permanecer más de una hora observándose, Pedro Messía ordenó cerrar las portas de su batería inferior, lo que hizo dudar a Walker de si real- (13) Ibídem, 433. (14) WALKER, George: The Voyages and Cruises of Commodore Walker…, 1760. 26 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 133


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