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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

LA VERDADERA HISTORIA DEL SAN IGNACIO DE LOyOLA, ALIAS EL GLORIOSO la moral de su tripulación no era ya la deseable, hasta que poco después de las seis de la mañana «a lucky shot carried away his main topmast, which gave our People great spirits…» (19). Pero lo que llama más la atención del informe oficial redactado por Buckle son las bajas sufridas en este combate. Según él, en la acción, que duró más de seis horas y se desarrolló siempre a corta distancia (a tiro de mosquete o pistola), tuvo once muertos y diez heridos. Veintiún miembros de una tripulación fijada por él mismo en cuatrocientos hombres, solamente un 5 por 100 de bajas. Por el contrario, la cifra declarada por los españoles fue de veinticinco fallecidos y 105 heridos, un 23 por 100, porcentaje más acorde con los varios miles de disparos efectuados. Para intentar explicar esta falta de correspondencia entre los heridos de unos y otros, se debe aclarar una cuestión. Sin entrar a valorar las lesiones causadas por la artillería, que también debieron de ser cuantiosas, la infantería embarcada en el Glorioso en estos tres combates superaba los 250 infantes dotados de fusil. Todos ellos, además, eran granaderos, es decir, tropa de élite. A estos mosquetes había que sumar una dotación de no menos de ochenta pistolas repartidas entre los oficiales, sargentos y otros miembros de la tripulación, es decir, casi 350 armas de fuego individuales disparando en un frente de menos de 50 metros. Incluso para los menos habituados a las tácticas militares, resultará fácil imaginar la gran cantidad de descargas producidas por tan elevado número de hombres armados. Desplegados a lo largo de la cubierta, portas y cofas; disparando a una distancia tan corta, y con las siluetas de los enemigos perfectamente visibles por la luna llena y por los fogonazos de la artillería, es evidente que la cifra de heridos declarada por los ingleses no se sostiene. Solo caben dos explicaciones: un error en el informe de Buckle (intencionado o no), o que la mayor parte de la dotación inglesa abandonara las cubiertas superiores y combatiera desde el sollado y los entrepuentes. Realmente, el porcentaje de heridos británicos aportado por las fuentes españolas resultaba más coherente con los datos expresados. «Aunque los Enemigos recataron el numero de los que perdieron, hemos llegado a Saber que murio su primer Theniente; que el Segundo tiene un balazo de Fusil en la Cara; que asi mismo murieron el primero, y segundo Contra-Maestre, y mucha mas jente; y segun dijo la nuestra, que estubo alhojada en el entre Puentes pasaban de 80. los heridos». Es necesario matizar que, según Buckle, los oficiales fallecidos fueron el cuarto teniente, Thomas jones, y el contramaestre, john Bunyan. En cuanto al oficial que recibió el disparo en la cara —le entró por la mejilla y le salió por el cuello—, se trataba del primer teniente, john Wheelock. (19) «Un disparo afortunado se llevó su mastelero mayor, lo que elevó enormemente la moral de nuestra gente». Ibídem, Ms. 459. Carta de Buckle a Hills, 9 de noviembre de 1747. Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 35


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