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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

LA ORGANIzACIóN DEL SERVICIO DEL RESGUARDO MARíTIMO EN ESPAñA DESDE... La reforma del ministro Bayarri Durante el ministerio don Pedro Bayarri (27), el sistema de prevención contra el contrabando fue objeto de otra reorganización. Este ministro, en la «Exposición á S.M.» que, a modo de preámbulo, encabeza el real decreto de 6 de agosto de 1856, trazaba una semblanza del servicio de guardacostas, cuya trayectoria desde principios del siglo XIX describía. En ella indicaba que, ya desde 1802, en Europa esta tarea de vigilancia de los mares había sido encomendada a los capitanes generales de los departamentos o a los comandantes de los apostaderos en las Indias. Debido a las sucesivas guerras, continuaba Bayarri, la Hacienda volvería a tomar su dirección, que en 1829 pasaría a manos de una empresa particular, la cual se encargó de ella el tiempo justo que duró el contrato, «sin dar lugar a las prórrogas» que en él se contemplaban. A partir de entonces, la Marina auxiliaría a la Hacienda facilitándole parte del personal que comandaba los buques guardacostas. En 1840 el servicio volvió a manos particulares, aunque por breve plazo, pues en 1843 la Armada asumió de nuevo esta tarea, bajo la responsabilidad directa de los intendentes. Por último, en 1847 la Marina se haría cargo de todos los buques destinados al Servicio, exceptuando aquellos encargados de la vigilancia en el interior de los puertos, que en lo relativo a la represión del fraude dependían funcionalmente de Hacienda, aunque sus dotaciones pertenecían a la Armada. El preámbulo seguía indicando la conveniencia de que, ante lo crecido del número de buques que en 1850 eran destinados a este servicio, algunos de los que se movían con vela fueran sustituidos por otros propulsados por remo o vapor, con objeto de formar dos líneas, una inmediata a tierra, que obraría en combinación con los carabineros, y otra exterior en coordinación con la primera. De este modo, levantando estas tres barreras, se pensaba conferir una mayor eficiencia a la lucha contra el fraude. En la estrategia de Bayarri en pro de una mayor eficiencia, la construcción de nuevos buques de hélice era un elemento capital. En el aspecto orgánico, el real decreto suprimía la comandancia general de guardacostas y las oficinas en tierra de las comandancias de divisiones y secciones de reformas, con lo que se buscaba, a la par que una mayor eficacia en la lucha contra el fraude, una economía de más de millón y medio de reales. Para la persecución del contrabando marítimo en la Península e islas Baleares quedaban destinados 7 vapores, 7 faluchos de 1.ª clase, lugres o pailebotes, 26 faluchos de 2.ª clase, 73 escampavías y 1 pontón. A las unidades de esta fuerza se las seguiría denominando guardacostas y estarían divididas en (27) Bayarri ocupó el Ministerio de Marina y Gobernación de Ultramar desde el 14 de julio hasta el 12 de octubre de 1856, durante el llamado «bienio liberal». Fue secretario de las Cortes y una de las cabezas visibles del denominado Centro Parlamentario, grupo de opinión que propició la formación del primer gobierno de OʼDonnell. Véase CHATO GONZALO, I.: «La Unión Liberal y la renovación del sistema de partidos (1858-1863)», en Revista de Estudios Políticos (nueva época), núm. 153. Madrid, 2011, pp. 75-111. Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 47


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