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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

CHIARA MARIA MAURO moderna. En el siglo XV, en un manual de navegación escrito por el dálmata Benedictus de Cotrullis (6), encontramos enumeradas las características fundamentales que debía reunir un puerto, que el autor resume en cinco puntos: «... lo portu deve essere concluso et tortuoso in modo che da ogni vento habbia reparo» (7). Secundo, deve essere com bonu fundo, cioè è bono afferraturo (...) bisongna lu fundo scia de creta tenace, acciò che lla anchora afferre bene» (8). Tertio, lo porto non deve essere ventoso et questo adviene se llo lito è montuoso ad sarthia et la nave et li marinari dona multa despesa della sarthia» (9). Quarto, lo portu deve havere acqua per bevere» (10). Quinto, lo portu deve havere levata o vero oscita dallo porto a destri et a sinistris con multi venti et con quanti più, tanto è più commendabile (...) et però è multo utile che le isolecte solgliono havere alcuni porti davanti dove volentero surgeno li navilii grossi» (11). Partiendo de estas premisas, y queriendo identificar los enclaves geomorfológicos cuyas privilegiadas características determinaron la instalación en ellos de puertos o fondeaderos en el curso de la historia, podríamos señalar las siguientes tipologías. Puertos situados en estuarios Este género de puertos proporcionan acceso directo y natural al hinterland. Las aguas de salida del río afectan a la dinámica marina normal, ya que retrasan la fractura de la ola, haciendo que el brazo de mar que se encuentra enfrente sea menos movido. Se crea por lo tanto una zona de mar calmo propicia para que en ella se ancle una embarcación. Además, las orillas del río, cuando son bajas y de naturaleza aluvial, presentan condiciones favora- (6) KOTRULjEVIć, Benedikt (ed., D. SALOPEK): De navigatione/O Plovidbi. Zagreb (Croacia), 2005 (ed. orig., 1464), libro I, cap. XLVIII. Cit. por MEDAS, Stefano: «Attestazione dei contenuti nautici», en ÍDEM: Lo Stadiasmo o Periplo del Mare Grande e la navigazione antica, anejo XII de Gerión. Revista de Historia Antigua. Universidad Complutense, Madrid, 2004, p. 132. (7) «El puerto tiene que estar cerrado y ser profundo, para que esté protegido de todos los vientos». (Esta traducción y las que siguen han sido obra de la autora, que las ha realizado a partir de la versión contenida en el texto.) (8) «En segundo lugar es necesario que tenga un buen fondo que pueda retener las anclas (…) El fondo tiene que ser de arcilla tenaz para que el ancla lo pueda aferrar bien». (9) «Como tercera cosa, tiene que estar protegido de los vientos gracias a la orografía de la costa, ya que si la costa es montañosa el viento no levanta el mar; en caso contrario, el viento provoca el desgaste del equipamiento de la nave». (10) «Cuarto, en el puerto tiene que haber agua potable». (11) «Quinto, se tiene que poder salir del puerto en cualquier condición de viento (...) Es asimismo aconsejable que el puerto tenga alguna isla situada en la parte delantera, donde poder tener otras áreas portuarias y en donde los barcos de gran tamaño puedan fondear». 60 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 133


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