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miento de las olas (19); sin embargo, esta protección dependía de la situación costera de los alrededores y de su posición dentro de la isla o respecto al continente que tenían enfrente. El asentamiento de Bosa nos ofrece un ejemplo paradigmático de puerto lagunar. Se encontraba en el estuario del Temo, aunque hoy en día se halla más retrasado debido a la acumulación de los sedimentos transportados por el río. Sin embargo, el puerto principal da a la isla, desde época fenicia y hasta el siglo XVII, se instalaba en un islote: el denominado Isola Rossa, que durante un tiempo estuvo separado del litoral sardo. Como confirmación de este uso portuario de la isla, Levanto afirma: CHIARA MARIA MAURO Ejemplo de puerto insular: la isla de Elba. Cabe destacar cómo las áreas portuarias y los fondeaderos se encuentran en la parte de mar interior, o sea, entre la isla y la costa toscana. LEVANTO, pp. 40-41 «… a milla XI Bossa, donde hay una pequeña isla que sirve de estancia para las naves» (20). Puertos naturales versus puertos artificiales Estas reflexiones no deben inducirnos a pensar que los puertos de esta época eran total y enteramente naturales. Elaborando la anterior tipología solo hemos querido subrayar la importancia que la geomorfología ha tenido desde siempre a la hora de determinar los lugares adecuados para la instalación un puerto. Además, esto explica el hecho de que, mientras que las ciudades y los centros del interior, respondiendo a dinámicas diferentes, se alternan más rápidamente en el escenario de la historia, los puertos y las ciudades a ellos conectadas (las ciudades portuarias) perduran a través del tiempo. Los puertos se configuran como un elemento más o menos estable, en el sentido de que su importancia decrece o disminuye, pero raramente —y menos aún en el caso de los dotados de una excelente situación natural— se eclipsa totalmente. Las características geomorfológicas resultaban, así pues, determinantes a la hora de elegir el emplazamiento de un puerto, pero igualmente importante era complementarlas con la edificación de infraestructuras de protección. Sin embargo, este tipo de intervenciones, en los siglos XV-XVI, no estaban generalizadas, como parece atestiguar Bartolomeo Crescenzio (21) en su manual (19) MEDAS: «Attestazioni dei contenuti nautici», pp. 105-112. (20) LEVANTO: op. cit., p. 59. (21) CRESCENZIO: op. cit., p. 531. 66 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 133


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