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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

FRANCISCO FONT BETANzOS expedición entra en la fase de verdadera comunión con el resto de los españoles como habíamos previsto, y no encontraremos grandes dificultades para emprender el viaje». No se imaginaba el jefe de la expedición que no tardarían mucho en difundirse los rumores sobre la conveniencia de suspender el proyecto, a pesar de que el programa de estudio e investigación estaba definido para cumplir los objetivos y se contaba con el material, equipos y efectos necesarios. El 27 de febrero de 1935, el capitán Iglesias visitó Alicante acompañado de varios oficiales de aviación, a fin de examinar una embarcación que se había construido en los astilleros del Postiguet con la que se navegaría por los ríos de la cuenca amazónica. El 9 de marzo, en los salones de la Sociedad de Amigos del Arte, se inauguraba la Exposición Iglesias de Etnografía Amazónica. El capitán Iglesias, como ya hemos citado, había permanecido trece meses en las regiones amazónicas como comisionado de la Sociedad de Naciones para resolver la cuestión de los límites de Leticia, y de esa estancia procedían los fondos expuestos en el Palacio de Bibliotecas y Museos, un total de 851 objetos recogidos por el expedicionario en la cuenca del Amazonas. Algunas de estas piezas, procedentes de ocho tribus aborígenes, se remontaban a la época precolonial. Muchas eran totalmente desconocidas en Europa, como los fragmentos de cerámica precolombina encontrados en la isla de Pacoval. El viernes 21 de junio, a las cuatro de la tarde, el Ártabro zarpó del puerto de Valencia en viaje de pruebas, para recalar en la bahía de Palma al día siguiente a las ocho de la mañana. Tras doce horas de estancia en la localidad balear volvió a hacerse a la mar rumbo a Valencia, donde fondeó frente a los astilleros el domingo a las 14.00. Las pruebas oficiales de velocidad sobre la milla medida ya las había realizado el miércoles 19, alcanzado una velocidad de 10 nudos, superior a la contratada. Tanto el aparato motor como todos los servicios auxiliares funcionaron sin contratiempos, lo que hizo que el marinista juan B. Robert expresara en un artículo publicado en Las Provincias: «El largo proceso de dificultades burocráticas y de otra índole que rodearon la construcción del buque, desde antes de empezarse, se ha coronado con una aureola triunfal en el orden de la técnica naval para nuestros astilleros de Unión Naval de Levante». Para este viaje de pruebas se había enrolado a una tripulación escogida. Entre los oficiales de cubierta figuraban el capitán de los astilleros Salvador Llopis, que ostentaba el mando del buque, y los también capitanes de la marina mercante Alfredo Dorda, de la factoría naval, y Santiago Villaamil, inspector de CAMPSA. Respecto a los oficiales de máquinas, figuraban los ingenieros navales Pedro Miranda, subdirector de Astilleros, y Miguel Poole, teniente coronel de Ingenieros de la Armada, ambos técnicos de la Unión Naval de Levante. No podían faltar en estas importantes pruebas técnicas algunos de los futuros expedicionarios, como Iglesias, el capitán de corbeta Luis González de Ubieta y González del Campillo o los aviadores Álvaro Guitián Vieito, teniente de navío y piloto de autogiro, y Francisco Vives Camino, aviador militar. También iban a bordo el capitán de Ingenieros 84 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 133


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