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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

LA ExPEDICIóN DEL ÁRTABRO AL AMAzONAS: DE LA ILUSIóN AL DESENCANTO de la Armada Pedro de la Rosa, el secretario de la expedición, Hernández, el biólogo doctor Herrera y el dibujante Gori, encargado de los trabajos de planimetría. jesús Alfaro, director de la Unión Naval de Levante; Rechea y Rabanals, ingenieros navales del astillero; Zubiaga, del Bureau Veritas, y Scott, del Lloyd’s Register, supervisaban las pruebas y elaboraban los informes técnicos. Diecisiete profesores componentes de la tripulación, al mando del capitán Azcárraga, habían permanecido ocho meses en Guinea con vistas a entrenarse para la expedición al Amazonas. Allí habían realizando trabajos de cartografía, geología, antropología y medicina, encargados por la Inspección de Colonias. Habían salido de Cádiz en dos expediciones, el 20 noviembre y el 25 de diciembre de 1934, con 70 cajas de material de topografía y fotogrametría y el hidro propiedad de la expedición. Como testimonio de la labor realizada por el equipo, transcribimos el telegrama que la Cámara Agrícola envió a la Inspección de Colonias: «Bata 11 de febrero de 1935. Font de Rubinat, presidente a inspector general de Colonias: Acuerdo Cámara enviarle felicitación entusiasta por trabajos que expedición Amazonas, sección Guinea, efectúa gran importancia prosperidad colonia, interesándole su apoyo lograr ampliar tiempo permanencia sección colonia finalizar trabajos, rogándole haga extensiva felicitación capitán Iglesias, jefe expedición Amazonas. Font de Rubinat. Presidente». Inicialmente estaba proyectado que fuese el Ártabro el que viajase a Guinea, para que la dotación fuera familiarizándose con los equipos y el instrumental, y a la par recoger a los expedicionarios y el material que allí se encontraba, evitando con ello las averías que pudiera sufrir si se transbordaba a otro buque para trasladarlo a la Península. Pero hubo que abandonar la idea, ya que la Unión Naval no había finalizado la construcción del buque para la fecha deseada, además de otros problemas de carácter económico, por lo que los expedicionarios regresaron a la Península a finales de junio de 1935 en el Ciudad de Cádiz, de la Compañía Trasmediterránea. El 2 de julio salían de Ferrol para Valencia los expedicionarios que embarcarían en el Ártabro, cuya partida estaba prevista para el 4 de octubre. El 27 de julio de 1935, el buque se entregaba oficialmente al Patronato de la expedición, acompañado de un hidroavión Havilland Moth Major, dotado de una cámara fotogramétrica y estibado en el garaje de la cubierta de popa. Para asistir a este acto se había desplazado desde Madrid el doctor Marañón, presidente del citado organismo, así como Pablo Hermida, de la Dirección General de Aeronáutica. A bordo del buque estaban el capitán Iglesias y gran parte de los componentes de la expedición. Tras el acto protocolario, el Ártabro desatracó y salió a mar abierta, donde tanto las autoridades como los invitados asistentes pudieron comprobar el perfecto comportamiento de todos sus elementos. A las 13.00 regresaba a su base. Una hora más tarde se servía un banquete en el que se pronunciaron emotivos discursos y que concluyó con un brindis por el éxito de la expedición. El 29 de agosto, en reunión magna celebrada por las fuerzas vivas, en medio de un entusiasmo indescriptible se acor- Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 85


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