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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 133

JAIME ANTóN VISCASILLAS gracias al impulso inicial que el marqués de la Ensenada, don Zenón de Somodevilla y Bengoechea (6), imprimió a todo el programa. Los principales «Directores de las Reales Obras» fueron ingenieros militares de los Reales Ejércitos, pues el Cuerpo de Ingenieros (7) militares se había creado en 1711 y contaba con los mejores técnicos en materia de ingeniería y arquitectura. El gran jorge juan y Santacilia (1713-1773), marino y científico eminente, ejerció de coordinador y director general de todas las obras, tanto las de carácter civil como las de ingeniería naval, y trajo a España reputados técnicos extranjeros (8) que supervisaron las construcciones de buques. Pero esta fue una solución eventual, y enseguida hubo que plantearse seriamente crear en la Armada un cuerpo facultativo/técnico propio que asegurase en el futuro la provisión de profesionales altamente cualificados. y así, por real orden de 24 de diciembre de 1770 nace el Cuerpo de Ingenieros de Marina, y a continuación, por disposición del rey Carlos III de 13 de agosto de 1772, la primera escuela o academia para la formación de ingenieros de la Armada, siendo secretario (ministro) del Despacho de Marina frey don julián de Arriaga y Rivera (9). Su primer ingeniero general fue el brigadier don Francisco Gautier Oliber (10), quien ocupó el cargo entre 1770 y 1782. Antiguo ingeniero jefe en la Marina francesa, Gautier (jean-François Gautier Oliber, 1733-1800) llegó a Ferrol en 1765. Le sucedería don josé Romero y Fernández de Landa, ingeniero general entre 1782 y 1805, considerado el primer ingeniero naval espa- (6) Secretario del Despacho de Marina, de Hacienda e Indias entre mayo de 1743 y julio de 1754, durante la última etapa del reinado de Felipe V y casi todo el reinado de Fernando VI. El marqués de la Ensenada fue sin duda el máximo impulsor de las reales obras en los tres departamentos marítimos, en su decidido propósito de crear una Armada fuerte que situase de nuevo a España como árbitro de las relaciones internacionales. (7) Fueron ingenieros militares del Ejército, entre otros, joseph Petit de la Croix, Miguel Marín, Francisco Llobet…, y arquitectos, julián Sánchez Bort (ingeniero director y capitán de navío del Cuerpo de Ingenieros), Antonio Bada Navajas, Andrés Sánchez, Francisco Solinis… Algunos de estos últimos fueron también ingenieros militares formados en la Real Academia de San Fernando. Hasta el segundo tercio del siglo XIX no se llevará a cabo la escisión entre las diferentes ingenierías y la arquitectura. En el siglo XVIII, los profesionales de estas ciencias y técnicas se formaban fundamentalmente en la Real Academia de Matemáticas de los Ejércitos (Barcelona), desde 1720, y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), desde 1744, así como en otros centros docentes españoles y extranjeros. (8) Entre ellos, Richard Rooth, Tomas Mullan y Eduard Bryan. (9) Desempeñó la cartera de Marina durante más de dos décadas, desde el 22 de julio de 1754 hasta el 31 de enero de 1776, sucediendo en el cargo al marqués de la Ensenada. (10) Aunque la «Academia de Ingenieros de Marina» se crea oficialmente en 1772, según la tesis doctoral del ingeniero naval j.M.ª Sánchez Carrión el propio Gautier, en octubre de 1770, ya enseñaba «ingeniería naval» en su casa oficial y en otras dependencias del arsenal de Ferrol (ya desde 1769), y conforme a lo establecido en la Ordenanza de 1770 de creación del cuerpo, que también habla de una academia (primero sería de «cadetes» en 1770, y después quedó solo de «oficiales subalternos» en 1772, procedentes de otras armas y cuerpos), para la que define un plan de estudios. Fracasado el intento de consolidar un centro docente específico, en adelante los «ingenieros de Marina» se formarían cursando «Matemáticas Sublimes» en las academias de guardiamarinas. 96 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 133


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