POTENCIA DE FUEGO DE LOS CARROS Y BLINDADOS (3.ª y última parte) - Francisco Fernández Mateos coronel de Caballería (Reserva)

MEMORIAL CABALLERIA 82

Orgánica y Materiales POTENCIA DE FUEGO DE LOS CARROS Y BLINDADOS (3.ª Y ÚLTIMA PARTE) 48 Memorial de Caballería, n.º 82 - Diciembre 2016 Francisco Fernández Mateos coronel de Caballería (Reserva) VEHÍCULOS PORTAMORTEROS En líneas generales cabe diferenciar dos categorías, a saber: los que incorporan morteros simi-lares a los remolcados e instalados en el suelo del vehículo, sobre una gran placa base reforzada convenientemente para que la fuerza de retroceso no provoque daños en la suspensión; y los que utilizan una pieza de retrocarga montada en torre, a menudo denominada cañón-mortero, que es capaz de hacer fuego tanto con puntería indirecta como directa. Hoy por hoy, los VPM de la primera categoría son los más utilizados, siendo rara la familia acorazada sobre orugas que no cuenta con una o varias versiones de 81, 82, 107 o 120 mm. El caso de los blindados de ruedas es algo distinto, ya que, al disponer de menos elementos de suspensión, normalmente solo incluyen armas de 81 u 82 mm. Sin embargo, la incorporación de mecanismos de freno y recuperación en ciertos morteros como el EIMOS de EXPAL, el 120 2R2M de Thales o el Bighorn de RUAG, por ejemplo, está permitiendo la aparición de diversos VPM de 120 mm sobre chasis de ruedas 6x6/8x8. Una variante de esta categoría la constituye el Wiesel 2 alemán, que lleva el tubo montado en el exterior del casco y, mediante un sistema hidráulico, lo mueve hasta las posiciones de carga y disparo. Generalmente todos estos morteros son de avancarga, si bien se están estudiando algunas versiones dotadas de cargadores semiautomáticos o automáticos con mecanis-mos de retrocarga. Mortero EIMOS con sistema de freno y recuperación. Este tipo de sistema está favoreciendo la instalación de morteros en blindados de ruedas


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