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MEMORIAL CABALLERIA 82

Doctrina, Táctica y Operaciones La formación de nuestros oficiales se encuentra en un periodo de tanto cambio que la mayor par-te de nosotros somos incapaces de conocer el detalle de lo que, hasta hace poco, nos era tan familiar. Sabemos, sí, en cualquier caso, que su formación militar en sentido estricto no es tan intensa como antes y, por tanto, tampoco lo es su profundidad en el conocimiento de la Caballería. Raro sería que, en un panorama de escasez de horas, el espíritu cuajase de manera imborrable por encima del conocimiento de los contenidos de la táctica o los sistemas de armas..., raro. De este razonamiento ramplón se desprende, al menos, una necesidad ante la amenaza de una carencia: formar cuadros de mando con mentalidad flexible y con una marcada capacidad para bus-car siempre la sorpresa como una forma de concebir planes y de actuar ante el enemigo. No es nada fácil. Si en la Academia y en las unidades no se fomenta de forma clara y como objetivo primordial generar estas formas de afrontar el combate, es imposible que se consiga por generación espontánea. La flexibilidad se adquiere cuando se premia la iniciativa, cuando no se castiga el error, cuando se alaba la propuesta de soluciones no convencionales, cuando se apuesta por el espíritu crítico y nos alejamos del dogmatismo, cuando la doctrina y el método son herramientas. No podremos tener cuadros de mando flexibles y audaces si no han conseguido previamente la seguridad en sí mismos, que solo se alcanza cuando la enseñanza no es dogmática y fomenta, precisamente, una cierta osa-día y originalidad en la concepción de ideas novedosas, cuando inculcamos una cierta libertad de pensamiento y no destrozamos las ideas nuevas ante el primer inconveniente que se nos ocurre. Cuando nuestros jinetes se acostumbran a ser aplaudidos por maginar, cuando la obediencia deja de ser una virtud si no se acompaña nunca de alternativas, cuando nos quitamos 1as rigideces que, en ocasiones, nos impone la disciplina formal sobre la intelectual, entonces sí. Entonces sí que es posible que estemos formando a nuestros mandos de una manera distinta y podamos decir, sin matices, que el jinete se distingue por su capacidad para generar maniobras (ideas) sorprendentes, rápidas y flexibles. Torpe sería quien interpretase estos párrafos como «falta de disciplina», pero este sería tema de otro artículo. El nuevo reglamento PARECA aprobado por el general Chapa como jefe de la Brigada de Ca-ballería, pretende fomentar estas virtudes y apuesta por ellas. Este reglamento, sencillo, refleja sin duda el espíritu que se pretende que impere en la competición en esta segunda etapa del siglo xxi. Más allá de la competición pero sin denostarla, puesto que a la guerra solo se va a una cosa: a ganar, las PARECA pretenden fomentar y completar las virtudes del Arma que nos han hecho distintos, específicos, con un espíritu que nos matiza, no más. Hubo un tiempo en el que la descripción de cada una de las pruebas debía ser exhaustiva. El detalle de cada apartado era de tal importancia que de su interpretación dependía la forma de en-trenar de los equipos, que requerían una información máxima para tener una idea absolutamente precisa de lo que podría suceder en la competición para así poder superar al resto. No. No es eso lo que ahora pretendemos. Para empezar, en esta segunda etapa, ni siquiera las pruebas están definidas. Dice literalmente el apartado 3 «Marco normativo»: «Las pruebas “tradicionales” (táctica, evasión nocturna, conduc-ción, tiro, cross, identificación) pueden mantenerse, o bien variar una de ellas a criterio de la unidad organizadora siempre y cuando se mantenga la prueba táctica». No pretendemos obtener expertos en preparación de pruebas definidas al detalle; pretendemos obtener patrullas polivalentes capaces de actuar conforme a los múltiples escenarios que afrontará la Caballería en el campo de batalla. Las pruebas pueden ser seis o cinco, las tradicionales u otras que se adapten al escenario internacional o a la imaginación del equipo organizador. Eso, es flexi-bilidad. Es flexibilidad el hecho de que los distintos baremos de las pruebas también puedan cambiar. Puede introducirse una prueba de combate en zona urbana y darle mayor valor que al cross, o recu-perar la antigua natación utilitaria, o incluir identificación de IED...; no buscamos profesionales de la competición, buscamos profesionales del combate. 72 Memorial de Caballería, n.º 82 - Diciembre 2016


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