personajes ilustres del arma de caballería

MEMORIAL CABALLERIA 82

Varios 85 PERSONAJES ILUSTRES DEL ARMA DE CABALLERÍA ÁNGEL DE SAAVEDRA Y RAMÍREZ DE BAQUEDANO, DUQUE DE RIVAS Ángel de Saavedra, duque de Rivas Memorial de Caballería, n.º 82 - Diciembre 2016 Nació en Córdoba el 19 de marzo de 1791. Debido a su condición de noble, fue nombra-do guardia de corps supernumerario siendo aún niño. Con solo siete años de edad pasó «de gracia Real» a ser capitán de Caballería, agregado al Regimiento del Infante. En 1806 y tras una estancia en el Seminario de Nobles de Madrid, tomó posesión efectiva de su empleo. Pero mientras su cuerpo participaba en la Ex-pedición a Dinamarca del marqués de la Ro-mana, él permaneció en España como «alférez sin despacho» de la compañía flamenca en las Reales Guardias de Corps, con las que participó en los sucesos de Aranjuez y El Escorial (1807). No intervino, en cambio, en el levantamien-to del 2 de mayo, ya que, en la madrugada de ese día, las autoridades afrancesadas de Madrid mandaron a su escuadrón a Guadalajara, sin duda para evitar que se uniera a la revuelta popular que se preveía. Más tarde, su unidad recibiría órdenes de oponerse a las fuerzas españolas antinapoleónicas, a lo que se negó, dispersándose sus componentes. Ángel de Saavedra y su hermano mayor, Juan Remigio, entonces duque de Rivas, intentaron unirse a Palafox provistos de pasaportes falsos y disfrazados. Pero, ya en camino, optaron por in-corporarse al ejército de Cuesta, con el que recibieron su bautismo de fuego y participaron en las batallas de Tudela, Uclés y Talavera. El 18 de noviembre de 1809 ambos hermanos combatieron en Ontígola, donde Ángel fue dejado por muerto tras recibir dos heridas en la cabeza y otras dos en el pecho. Le salvó un soldado del Infante, que le reconoció entre decenas de cadáveres. En agradecimiento, el futuro duque de Rivas le conservaría a su servicio hasta su muerte. Inútil para el servicio activo, pues una lanzada en el pecho le produciría fuertes vómitos de sangre, pasó al Negociado de Topografía y de Historia Militar del recién fundado Cuerpo de Estado Mayor como ayudante primero y categoría de comandante. Terminada la guerra de Independencia, obtuvo el retiro como teniente coronel, pero Fernando VII, a su regreso a España, le ascendió a co-ronel. Con este empleo dejó definitivamente la carrera militar. Tenía entonces 23 años. Duque de Rivas desde que, en 1834, murió su hermano, tuvo un protagonismo notable en la vida política y cultural de su tiempo. Desde las Cortes de Cádiz destacó por su liberalismo, que le man-tuvo alejado de España en la «década ominosa». Durante el reinado de Isabel II fue ministro de Gobernación y de Marina, embajador en Londres y París e incluso jefe de Gobierno como presidente del Consejo de Ministros, aunque solo durante dos días. Entre su amplia obra literaria sobresale la pieza teatral Don Álvaro o la fuerza del sino. Llegó a ser director de las Reales Academias de la Lengua y de la Historia. –– Un Eco de Clarines. Historia de la Caballería española.- Albi de la Cuesta, J.; Stam-pa Piñeiro, L.; Silvela Miláns del Bosch, J. M.ª.- Tabapress, 1992. ISBN: 84-7952-094-9.


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