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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

INFRAESTRUCTURA CASTRENSE DE SALAMANCA EN EL SIGLO XIX 99 Se establecieron pesebres para un número de entre 96 y 100 caballos en el salón de Profundis, un lugar poco adecuado para este uso, porque para la ventilación solo tenía tres ventanas, que además se abrían a una altura considerable del suelo. En general, las dependencias que ocupaba el cuartel estaban maltra-tadas y la humedad se colaba entre los tejados, la mayoría sin tejas. Desde 1864 el estamento militar expuso sus quejas por los perjuicios que le cau-saba esta situación y por el notable deterioro de las condiciones higiénicas. Decían, además, que la reparación de un edifi cio tan antiguo como este exconvento habría de ocasionar grandes gastos de material de ingenieros sin que pudiéramos prometernos el obtener un cuartel de buenas condiciones por su situación y por su distribución interior, no prestándose a que se le dé la distribución adecuada para el expresado servicio. Fig. 4. Timbre de la Capitanía General de Castilla la Vieja. 1864 Las goteras y la humedad fueron un mal crónico, a pesar de algunas obras de reparación que se fueron haciendo en los tejados21. Finalmente, se terminaron arruinando muchas bóvedas y armaduras, de manera que la mayoría de las estancias se encontraban en total estado de ruina. En 1864 la falta de tejas sobre las soleras hacía que la humedad lo empapara todo, incluso la estructura pétrea del edifi cio. Los testimonios de los militares que 21 A.M.S. Actas, 1876. 3-IV. 28-VI. 13-XI. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 99-126. ISSN: 0482-5748


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