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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

112 ENRIQUE GARCÍA CATALÁN Como no ofrecía la debida comodidad, las autoridades militares pro-pusieron emplear en su reconstrucción una ayuda que ofrecía el Ayunta-miento de 80.000 reales, y el producto de la venta de las dependencias que ocupaban en el convento de San Esteban y su huerta. Sin embargo, esto último no dejó de ser solo una propuesta, porque los militares estuvieron en San Esteban hasta 1880. El mismo año de 1864 el comandante de Ingenieros de Ciudad Ro-drigo elaboró un proyecto de reedificación para el cuartel del Rey. Con él se pretendía aumentar la capacidad, ampliando las crujías orientadas al este y oeste sobre unos restos que permanecían en aquella zona del edificio an-tiguo. Todavía seguían existiendo cimientos, muros y abundante material procedente de las demoliciones de la Guerra de la Independencia46. Con esta intervención habría espacio suficiente para seguir acogiendo el almacén de ropa, las cuadras del batallón provincial y, además, dar acogida a un cuerpo de infantería, otro de caballería, las oficinas de la Administración militar, que se trasladarían desde Ciudad Rodrigo, y eventualmente a los quintos de la provincia. Dos años más tarde, en 1866, volvió a reconocer el cuartel del Rey el ingeniero general militar Juan Campuzano, que ratificó la conve-niencia del proyecto de reedificación para satisfacer las necesidades de los militares y mantener la disciplina y buen régimen de la tropa. Sin embargo, a pesar de las buenas disposiciones, nada se hizo47. Fig. 12. Timbre de la Dirección General de Ingenieros. 1866 46  Los escombros del edificio habían permanecido años sin custodiar debidamente, porque el paso del tiempo había hecho desaparecer una tapia construida por los colegiales, dentro de la cual se habían conservado. Además, en 1863 el Ayuntamiento recogió algunas de estas piedras con el fin de explanar la plazuela que había delante del edificio, aunque las autoridades milita-res estuvieron atentas para que dejaran allí las columnas, sillares, grandes mampuestos y otras piedras labradas que pudieran servir para la reedificación del cuartel. 47  A.G.M.S. Sección 3, División 3, Legajos 145, 504 y 681 y A.M.S. Actas, 8-XI-1859. 27-I- 1860, 1862. 7-II. 14-II. 24-X. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 112-126. ISSN: 0482-5748


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