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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

122 ENRIQUE GARCÍA CATALÁN cuartel el Ayuntamiento inició tareas de acondicionamiento en el inmueble, que había sufrido un proceso de deterioro notable en los últimos años. Se desmontaron los techos y tabiques del claustro para sustituirlos y se derriba-ron algunas paredes ruinosas, de las que sacaron piedra para utilizar en otros proyectos de utilidad pública. El presupuesto que aprobó el gobernador ascendió a 20.574 reales. Las obras se prolongaron hasta 1860, cuando fueron redactadas y aprobadas las bases para efectuar la entrega del edificio al cuerpo de Carabineros. La cesión fue por tiempo indefinido, a no ser por órdenes superiores o necesidades del Ayuntamiento59. Sin embargo, antes de acabar el siglo los carabineros tuvie-ron que desalojar el edificio para destinarlo a cuartel de la Guardia Civil, que como se ha dicho más arriba, se mantuvo hasta finalizar el siglo. 3. HOSPITALES MILITARES Durante la Guerra de la Independencia los soldados heridos ocuparon algunos edificios que no eran hospitales militares, pero se habilitaron cir-cunstancialmente para este fin por las exigencias de la Guerra. Los elegidos fueron el hospital civil de la calle Marquesa de Almarza, las dependencias del Convictorio Carolino en el excolegio de los Jesuitas y los colegios de Irlanda, Fonseca y San Bernardo. Estos centros improvisados eran focos de infección y muerte. Las autoridades locales comentaban que el frío, la falta de limpieza y los piojos son para el enfermo enemigos más temibles que la enfermedad misma. Los franceses también reconocían que los hospitales de Salamanca son depósitos de podredumbre que devoran a los enfermos. Los soldados estaban acostados en el suelo, sin medicamentos y expuestos a cualquier tipo de epidemia. En solo un trimestre del año 1810 murieron más de 2.500 heridos y enfermos en estos hospitales60. En 1832, con el comienzo de la Primera Guerra Carlista, se pensó en la conveniencia de trasladar heridos a Salamanca. En el mes de mayo, nada más acuartelarse la tropa en el cantón de Salamanca y por orden del comi-sario de guerra Francisco Frontela, se habilitó para hospital la hospedería del colegio Fonseca con cerca de 100 camas. No en vano recordaban que ya había servido de hospital militar de tropas españolas y extranjeras durante la Guerra de la Independencia. Era el edificio más apropiado por su buen estado de conservación, ya que había sido rehabilitado por los colegiales. 59  A.M.S. Actas, 1857. 13-II. 6-IV. 1858. 28-V. 30-V. Fol. 52vº. 1860. 23-III. 4-V. 60  ROBLEDO, Ricardo: Salamanca, ciudad de paso, ciudad ocupada. Librería Cervantes. Sala-manca, 2004. RUPÉREZ ALMAJANO, María Nieves: op. cit., (1997). Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 122-126. ISSN: 0482-5748


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