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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

166 ESTEBAN MORENO RESANO Como se ha podido comprobar, la proclamación de Constantino se formalizó por decisión paterna, en función del principio hereditario, pero fue confirmada por las tropas, a las que cabe identificar con sus comitaten-ses. Estos habían encontrado en el hijo de Constancio y Elena una perso-na protegida por los dioses y dotada de capacidad natural para el mando, perfeccionada con la experiencia. Había una comunidad de intereses entre Constantino y el ejército de su padre. Constantino no estaba llamado a ser partícipe del colegio imperial tetrárquico, pues, como se ha señalado, estaba usurpando el lugar reservado a Severo44. Pero todavía más grave, desde el punto de vista personal, fue el hecho de que su padre Constancio, para inte-grarse en el orden tetrárquico, fue obligado a repudiar a su madre Elena para contraer matrimonio con Teodora, hija de Maximiano45. Por lo que concernía a sus soldados, debían de preferir servir al emperador que habían elegido, y con el que podían negociar dádivas y privilegios, antes que a un nuevo césar nombrado a sus espaldas. Por añadidura, el ejército provincial, que contaba con la participación de auxiliares bárbaros, se desentendía completamente tanto del orden político de la tetrarquía, que tan extraño les resultaba, como de su ideario religioso, que jerarquizaba en Jovios y Hercúleos a los cuatro partícipes del principado46. En su lugar, apelaban al politeísmo tradicional, cuyo panteón estaba presidido por Júpiter. El pragmatismo militar no estaba reñido con la identificación de los soldados con una determinada corriente religiosa. Puede que Constantino fuera entonces afecto a los cristianos, pero ni profesaba su fe, ni tampoco les concedió por ley la libertad de culto inme-diatamente después de su proclamación, como afirmó Lactancio47. Las circunstancias políticas cambiaron radicalmente a lo largo de lo que restaba del año 306. Majencio asumió el título de augusto en Roma con la ayuda de los pretorianos, sumándose también al quebranto del orden tetrárquico. Aprovechando esta situación, Maximiano, padre de Majencio, que se había retirado a Lucania como un ciudadano particular por imposi-ción de Diocleciano, se trasladó a Roma. Severo, por orden de Galerio trató de atacarles, pero fue derrotado y asesinado en 307. Maximino intentó al poco derrocar a su hijo, pero no lo consiguió y se refugió en Galia, buscando llegar a un acuerdo con Constantino, consistente en integrarse ambos dentro 44  Lact., De mort. persec., XXV, 5. 45  An. Val., I, 1. 46  KOLB, Frank: Diocletian, op. cit., pp. 88-114. 47  Lact., De mort. persec., XXIV, 9. Cf. GIRARDET, Klaus M.: Die konstantinische Wende. Voraussetzungen und geistige Grundlagen der Religionspolitik Konstantins des Groβen, Wis-senschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 2006, pp. 52-56. En contra de esta opinión: BAR-CELÓ, Pedro A.: «Die Religionspolitik Kaiser Constantins vor der Schlacht von 312», en Hermes, 116 (1988), pp. 76-94. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 166-198. ISSN: 0482-5748


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