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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

GUERRA, EJÉRCITO Y RELIGIÓN DURANTE EL PRINCIPADO DE CONSTANTINO 187 dii te nobis seruent158. El acatamiento de la política imperial no implicaba la asimilación de los predicados oficiales por parte de los soldados. Para ellos, la lealtad al emperador comprendía, ante todo, combatir por él y rogar por su salud. No parece un gesto de resistencia. La retórica palatina y sus reflexio-nes filosóficas acerca de las divinidades ni llegaba ni era comprendida por la mayor parte de los hombres armados que servían al príncipe. El nuevo conflicto se gestó en 323. Constantino se encontraba re-sidiendo en Tesalónica, dentro de los territorios asignados a Licinio. Los sármatas (que la Origo Constantini imperatoris confunde con los godos) atacaron entonces Tracia y Moesia, y Constantino les hizo frente con sus tropas. Aunque fueron vencidos, Licinio declaró que la intervención se ha-bía hecho contra juramento y que Constantino había reclamado así su pars Imperii159. La diplomacia de Licinio no remedió la situación y Constantino tampoco pretendía encontrar una solución, movido por su propio interés. Los emperadores comenzaron a reunir tropas para otra guerra civil. Su causa no estuvo, por tanto, en las diferencias religiosas (como suponía Eusebio) sino en el desacuerdo entre los augustos160. El discurso prebélico de Cons-tantino era, a juzgar por el panegírico de Nazario, el mismo que desarrolló después de la derrota de Majencio: la derrota del tirano favorecida por un dios supremo. En el caso de Licinio, hay un cambio ideológico notable, puesto que abandonó el sincretismo helenístico para erigirse en defensor de los cultos tradicionales, frente al manifiesto afecto de Constantino hacia el cristianismo. Este mensaje está dirigido exclusivamente a las tropas que se concentraban en las regiones donde previsiblemente se producirían los com-bates. Una inscripción erigida en 323 en Salsovia, en Moesia, conmemora la erección de una imagen dedicada al Sol Invicto y la institución de una fiesta anual en su honor cada 18 de noviembre por orden directa del príncipe161. Tal y como demuestran las inscripciones antes comentadas que documentan medidas religiosas de Licinio, la jerarquía militar era la encargada de apli-car exactamente las prescripciones imperiales (que señalaban que se debía ofrecer al dios incienso, velas y perfumes), comenzando por el dux Valerio 158  CTh. VII, 20, 2. La ley está fechada en el Codex Theodosianus con una data que no le co-rresponde (320). Véase sobre ella: CONNOLLY, Serena: «Constantine answers the Veterans», en MCGILL, Scott (ed.): From the Tetrarchs to the Theodosians: Later Roman History and Culture, 284-450 CE, Cambridge University Press, New York, 2010, pp. 93-114. 159  Anon. Vales., V (21). Cf. MARAVAL, Pierre: Constantin, p. 148. 160  Euseb. Caes., VC, II, 2. 161  ILS, 8940: Dei sancti Solis / simulacrum consecr(atum) / die XIIII kal. Decem. / debet singu-lis annis / iusso sacro DD. NN. / Licini Aug. et Licini Caes. / iusso sacro / ture, cereis et profu- / sionibus eodem die / a praep(ositibus) et uexilla(tionibus) / in cast(ro) Salsouiemb. / agentibus exorari / Val(erius) Romulus u(ir) p(erfectissimus) dux / secutus iussionem describit. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 187-198. ISSN: 0482-5748


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