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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

DE VITORIA A WATERLOO, HISTORIAS OLVIDADAS DE SOLDADOS… 207 En ese día chocarán las avanzadas de las tropas guipuzcoanas y las de su sempiterna enemiga. Es decir, la guarnición napoleónica acantonada en Azpeitia. El choque, que es, en conjunto, una vez más el clásico combate de línea propio de la Infantería de la era napoleónica –aunque se hace uso de parapetos aprovechando las tapias de las huertas emplazadas en esa zona– se salda sin mucha perdida por ambas partes, pero con la retirada de esa avan-zada napoleónica destacada desde Azpeitia13. Sin embargo, el choque traerá alguna consecuencia más para el pri-mer batallón de Guipúzcoa. En este caso la de enfrentarlo a un enemigo que pasará, en su día, a formar parte de la leyenda napoleónica. A saber: el general Cambronne, autor de la famosa, pero apócrifa, frase supuestamente lanzada durante los momentos finales de la batalla de Waterloo: «la guardia (imperial) muere, pero no se rinde» que, en la práctica, debió ser algo mucho más abrupto, y escatológico, aunque igual de contundente para los oídos de los oficiales británicos que habían ofrecido a Cambronne la posibilidad de rendirse ante una situación en la que ya todo está perdido, para las tropas napoleónicas, en Waterloo14. En el caso del enfrentamiento con las tropas del primer batallón gui-puzcoano, Cambronne –transcrito en el Historial como «Cambron»– avan-zará contra ellos desde Vizcaya con una columna móvil de proporciones notables. Nada menos que 2.500 hombres de Infantería de línea, 400 de Caballería, dos obuses y uno de esos pequeños cañones llamados «violen-tos », lo que permite hacerse una idea de la clase de tropas con las que los ge-nerales napoleónicos, destacados en ese teatro de operaciones de la Guerra de Independencia, esperan enfrentarse en esa segunda mitad del año 1812. Evidentemente para ellos son ya mucho más que una simple guerrilla que sólo sirve para dar golpes de mano afortunados15. El 1º de Guipúzcoa, tal y como nos cuenta su Historial, no tratará de evitar el enfrentamiento con esa considerable fuerza de tropas y artillería napoleónica. Así, el 25 de abril de 1812 el 1º de Guipúzcoa tomará posiciones po-niéndose en altura gracias a las labores de tres confidentes que les informan 13 AGG-GAO JD IM 3/1/21 bis, «Historial del primer batallón de Guipúzcoa», p. 18. 14 AGG-GAO JD IM 3/1/21 bis, «Historial del primer batallón de Guipúzcoa», p. 18. Sobre la batalla y lo que dijo, y no dijo, Cambronne en Waterloo, véase, por ejemplo, BARBERO, Alessandro: La batalla. Historia de Waterloo. Ediciones Destino. Madrid, 2004, p. 336. El comandante Corrigan opina, con su habitual sentido del humor, que Cambronne difícilmente pudo decir nada en ese momento, puesto que ya había sido capturado por un oficial británico, Hugh Halkett, que lo había agarrado –así lo expresa el comandante Corrigan– por el galón. Véase CORRIGAN: Op. cit., p. 337. 15 AGG-GAO JD IM 3/1/21 bis, «Historial del primer batallón de Guipúzcoa», p. 18. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 207-232. ISSN: 0482-5748


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