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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

46 JUAN CARLOS CARABALLO FERNÁNDEZ DE MARCOS Por Real Decreto de 3 de febrero de 1927 (DO. n.º 28), se creó la Es-cuela Automovilista del Ejército, afecta al Regimiento de Radiotelegrafía y Automovilismo, donde se unificó la enseñanza de todos los mecánicos auto-movilistas, que antes se instruían según designara cada una de sus armas32. Tres compañías del Batallón de Automovilismo eran las encargadas de dar la instrucción necesaria, distribuyéndose la primera compañía en el Regimiento de Radiotelegrafía en Madrid y la segunda y tercera compañías en el Regimiento de Telégrafos. El personal se sometía a un examen previo a la instrucción en El Par-do, para formar grupos homogéneos. Después daban teoría del motor y co-che y prácticas de conducción para ser mecánico automovilista. Se convocó el primer curso por Real Orden Circular de 26 de marzo de 1927 (DO. n.º 71), y un segundo curso, por Real Orden Circular de 19 de mayo de 1927 (DO. n.º 111). Por Decreto de 30 de junio de 1931 (GM. n.º 182), las Escuelas de Ingenieros y de Artillería se refundirían en la Escuela de Automovilismo ligero y pesado. Por Orden de 24 de marzo de 1932, se refunde la Escuela de Auto-movilismo pesado de Artillería de Segovia con la 2ª compañía del Parque Central de Automovilismo ligero de Ingenieros de Madrid, en un solo orga-nismo que se denominó Escuela de Automovilismo del Ejército, que que-daría encuadrada en los centros de perfeccionamiento para la instrucción33. Por decreto de 21 de junio de 1935 (GM n.º 174), se crea en el Estado Mayor Central la Dirección del Servicio de Automovilismo del Ejército, de la que dependerá la Escuela de Automovilismo del Ejército. Con esta orga-nización y dependencia, estaba el servicio organizado con un Parque Central (coches y camiones) ubicado en Madrid, para atender también al todo el resto de España (menos Marruecos que disponía de elementos propios), y siguió funcionando hasta los primeros meses de 1936. CONCLUSIONES Quisiera concluir exponiendo que, en mi opinión, en nuestro ejército, pronto se tomó conciencia de que todo lo concerniente con la automoción es básico y fundamental para la subsistencia y operatividad de nuestras tropas, convirtiéndose en nuestro caballo de batalla, del que nos servimos para des- 32  Memorial de Ingenieros del Ejército, n.º 2, Madrid, 1928, p. 1. 33  PRIETO BARRIO, Antonio: Los Ingenieros Militares. Prieto Barrio, Madrid, 2014, p. 241. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 46-50. ISSN: 0482-5748


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