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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

EL GENERAL FRANCISCO GÓMEZ-JORDANA SOUSA 53 INTRODUCCIÓN Cuando Alfonso XIII dijo a soldados y marinos al comenzar su rei-nado que el Ejército era «el apoyo más firme del orden social, el cimiento más seguro de la paz pública, el defensor más resuelto de las instituciones, la base más sólida del bienestar y de la felicidad patria» parecía actuar de manera premonitoria, ya que un Directorio Militar iba a ser el mecanismo de aparato del Estado que terminaría con el problema de Ma-rruecos y, cuyo triunfo sirvió para salvar a la Monarquía. Para ello se necesi-taba un Estado fuerte, un verdadero Estado Mayor en el que prevaleciese el «espíritu militar», procurando orden a la Nación2. Bajo esas circunstancias, Francisco Gómez-Jordana desempeñó una labor extraordinaria tanto en el terreno militar como en la acción política. Años más tarde con el rey en el exilio, los protagonistas del alzamiento militar de 1936 primero, amparados en una «Junta de Defensa Nacional», y, a partir de octubre de 1936, el jefe del Estado3, acudieron de nuevo a Gómez-Jordana para que, como militar reputado de Estado Mayor, contribuyera con su experiencia a organizar y dirigir alguna de las nuevas instituciones que el nuevo proyecto de Estado requería. Sin duda sabían que su amor al orden, a la disciplina, a la gloria; su sentido de la responsabilidad de mando y valor sereno era apostar seguro. Dada la amplitud del marco espacio-temporal en el que el personaje desarrolla su actividad, el presente estudio hará hincapié en la labor des-empeñada durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra, sin pasar por alto los años de su dedicación a Marruecos, pues es en este contexto donde perfila sus cualidades que aplicará en los dos ámbitos principales de su vida: la milicia y la política. Tres décadas, por tanto, en las que ejerce alternativa-mente funciones propias de su profesión, al frente de los Estados Mayores, de la Alta Comisaría y de la Comandancia Militar de Melilla, y cargos de índole política como ya hemos señalado líneas arriba, en tanto que miembro del Directorio, bajo la presidencia del general Primo de Rivera, organizando la dirección política de la guerra que supuso el golpe mortal a Abd el Krim. 2   VIGÓN SUERODÍAZ, Jorge: Milicia y política. Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1947, p. 267. 3   Franco buscó cuadros con experiencia en la Administración civil del Estado durante la Dic-tadura de Primo de Rivera. Lo hizo personalizando el grado de confianza y equilibrando pro-cedencias ideológicas. El nuevo jefe del Estado conocía muy bien a Gómez-Jordana de su etapa marroquí, y, por ello le confió cargos institucionales, sin duda relevantes, como fueron la Presidencia del Alto Tribunal de Justicia Militar, la Presidencia de la Junta Técnica del Estado, la Vicepresidencia del Gobierno, el Ministerio de Asuntos Exteriores (en dos ocasiones), la Presidencia del Consejo del Estado y la Dirección General de Adquisiciones de Material de Guerra en el extranjero. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 53-86. ISSN: 0482-5748


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