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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

EL GENERAL FRANCISCO GÓMEZ-JORDANA SOUSA 65 El 2 de noviembre se enteraba, sorprendentemente, a través de la radio de la creación del Alto Tribunal de Justicia Militar31, así como de su nombramiento para presidirlo. Fue citado en Salamanca por Franco don-de le informó personalmente de las funciones que le competían al frente del nuevo órgano. La ciudad de Valladolid se convirtió, a partir de ese momento, en la sede principal de la justicia militar. Ocho meses donde desempeñó un contradictorio e inquietante papel, ya que el Tribunal sim-boliza la terrible represión en la retaguardia nacional, ejercida contra los militares disidentes o no afectos al «Movimiento». En un afán de eximirle de responsabilidades, el historiador Carlos Seco Serrano, en la introduc-ción de los diarios del conde de Jordana32, sostiene que «las sentencias de muerte contra jefes y oficiales se las reservaba Franco». Sin embargo, Hilari Raguer33, autor de una biografía sobre el general Batet, fusilado por no sumarse al alzamiento, subraya que la sentencia respaldada por el ATJM llevaba la firma de Gómez-Jordana. Se trata, sin duda, de un asunto turbio, máxime cuando ambos militares coincidieron en varias ocasiones llegando, incluso a convivir, y derivándose de dicha relación una cordial amistad. Ambos embarcaron para Cuba en agosto de 1895 con grado de primer teniente en el batallón peninsular Antequera núm. 9. Tras regresar de Cuba, Batet y Gómez-Jordana fueron compañeros de promoción en la Escuela Superior de Guerra de Madrid.34 Se encontrarán de nuevo, en esta ocasión en Marruecos, tras el desastre de Annual en 1921: Jordana en el Estado Mayor y Batet como juez instructor del expediente Picasso. Finalmente –señala Raguer– volverán a encontrarse en 1936, Batet con-denado a muerte y Jordana como presidente del Alto Tribunal de Justicia Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 65-86. ISSN: 0482-5748 Militar35. La muerte del general Mola en junio de 1937, catapultó a Gómez- Jordana a la Presidencia de la Junta Técnica del Estado, cargo ocupado hasta entonces por Fidel Dávila Arrondo que, a partir de entonces asumió respon-sabilidades militares, ocupando la jefatura del Ejército del Norte, huérfana 31  Las competencias que se asignaban al Tribunal eran las siguientes: conocer las causas falladas por los consejos de guerra en los casos en que hubiere disentimiento entre las autoridades militares y sus auditores, informar sobre las conmutaciones de pena que pudieran sometérse-les y resolver los recursos de queja que se promovieran contra los acuerdos judiciales en los casos en que éstos se adoptasen con infracción de ley. El nombramiento de Gómez-Jordana se publicó en el BOE, número 18 de 01/11/1936. Decreto número 43. 32  Op. cit., GÓMEZ-JORDANA SOUZA, Francisco: p. 27. 33  RAGUER, Hilari: El General Batet: Franco contra Batet: crónica de una venganza. Barce-lona, Península, 1996, p. 31. 34  Ambos formaron parte de la 5ª promoción de la Escuela, diplomándose en Estado Mayor en 1903. 35  Op. cit., RAGUER, Hilari: p. 31.


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