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REVISTA HISTORIA MILITAR 112

EL GENERAL FRANCISCO GÓMEZ-JORDANA SOUSA 71 presidencia del Gobierno, dejando la Jefatura del Estado en manos de Fran-co. Una propuesta que no prosperó. Entre 1941 y 1942 Gómez-Jordana se situó en un discreto segundo plano al frente del Consejo de Estado. Durante este período, la política ex-terior ya no se planteaba en términos netamente neutralistas, adquiriendo un carácter más comprometido plasmado en la «no beligerancia». SEGUNDA ETAPA AL FRENTE DEL MINISTERIO DE EXTERIORES: NEUTRALIDAD COMO EJE PRINCIPAL El 2 de septiembre de 1942 Gómez-Jordana fue telefoneado desde el Pardo, conminándole a presentarse en palacio sin exponerle el motivo. Allí le comunicó Franco el cese de Serrano en Exteriores y su inmediato nombra-miento al frente del mismo. Dos años habían transcurrido desde que fuera apartado de esta cartera y, de nuevo, el jefe del Estado volvía a confiar en él. Franco sabía que el general Jordana era hombre muy ordenado y trabajador, «como quien toda su vida se ha sometido a sí mismo a una severa discipli-na en la labor intelectual»48. En su opinión, el nombramiento del conde de Jordana, «fue una gran suerte para España, que en momentos especialmente difíciles recayera la obligación de defender sus intereses, bajo su mando». La historiografía ha convenido en juzgar el cese de Serrano a partir de una crisis interna, no obstante su salida del Gobierno tuvo repercusión en el marco de la política exterior ya que ambos protagonistas diferían sobre la posición que España debía adoptar en un asunto tan extraordinariamente complejo como era la Segunda Guerra Mundial49. Las sucesivas crisis que el Régimen venía sufriendo desde abril de 1939, a consecuencia de las diferentes interpretaciones que las familias del Régimen sostenían en el plano de la política, fundamentalmente en cuanto a la forma que debía adoptar el Estado, posibilitaron a Franco poner en marcha los mecanismos conducentes a la materialización de su objetivo principal: permanecer indefinidamente en la Jefatura del Estado, destituyendo, para ello, a los militares más significados en la opción de instaurar una monar- 48  DOUSSINAGUE, J. Mª: España tenía razón (1939-1945), Madrid, Espasa-Calpe, S.A. 1949. Doussinage desempeñó el cargo de girector general de Política Exterior entre 1942 y 1945. 49  MORADIELLOS, Enrique: La España de Franco 1939–1975… op. cit. Este autor señala que se trataba de la segunda gran crisis interna donde la tensión política llegó a extremos críticos el 16 de agosto de 1942, cuando varios falangistas lanzaron dos granadas contra las personas que salían de escuchar misa en la basílica de la Virgen de Begoña en Bilbao y donde se dieron cita varios altos militares, entre ellos Varela. «El grave deterioro de la situación forzó una decisiva intervención arbitral de Franco», p. 78. Revista de Historia Militar, 120 (2016), pp. 71-86. ISSN: 0482-5748


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