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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

130 Mª ÁNGELES VARELA OLEA (1578), bajo el mando del «gran Sebastián» morirá el poeta español poco después de escribir estos versos, dando muestras de excepcional valor y pie-dad. Como los hechos de armas de Cervantes demuestran, cuando suma sus fuerzas a las empresas de la Liga Santa, su pensamiento se asemejaba más al de Aldana que al de Erasmo. Como digo, esa amenaza que muchos españoles sentían cerca, no lo era así para el humanista de los Países Bajos. En su Enchiridion, a fuerza de pacifista, incurre en otra suerte de «idealismo», pues su rechazo a la guerra y su elogio de la paz defiende la idea de que «el brillo» de la virtud cristia-na debería ser suficiente para vencer a los turcos. Así, no sintiendo que el mayor peligro para Europa es la invasión musulmana, sino las numerosas y agrias controversias entre los propios cristianos, aprovecha para hacer crí-tica de la desunión y ambiciones de quienes utilizan el cristianismo para intereses propios: «Hoy se prepara una guerra contra los turcos, y cualquiera que sea su causa hay que rogar que ella no sea en provecho de unos pocos sino por el bien común de muchos. Pero, ¿Qué podría ocurrir si, para conver-tir al cristianismo a los vencidos –porque no creo que les demos muerte a todos– los enfrentamos con las obras de (Guillermo de) Occam, o de Durando, o de (Duns) Scoto, o de Gabriel (Biel) o de Álvaro (Pelagio)? ¿Qué pensarán, qué sentirán –ya que no son sino seres humanos– al es-cuchar esos argumentos espinosos e inextricables acerca de instancias, formalidades, quididades y relaciones? Y especialmente cuando vean que ni siquiera se ponen de acuerdo sobre ellos los grandes maestros de religión, hasta el punto de que palidecen, se insultan, se escupen unos a otros y a veces aun recurren a los puños …». A juicio de Erasmo, el espectáculo público del comportamiento de los cristianos los desautoriza moralmente para la guerra. Si los turcos llegan a darse cuenta de nuestra ambición, rapacidad, avaricia, deshonestidad, codi-cia y crueldad, ¿Cómo se les va a llevar la doctrina de Cristo, tan contraria a lógicamente, diversas posturas. Elías Rivers considera esta y la Epístola a Arias Montano su «testamento espiritual» en el que sigue «propugnando, bien que con cierto pesimismo, el cumplimiento vigoroso del destino imperial de la España militante, como única defensora de la fe» (Rivers, Elías: Francisco de Aldana, el divino capitán, Diputación Provincial, Badajoz, 1955, pág. 103). Otros críticos han tachado al poeta de fanático o de radical imperialista. Sobre el interés de don Sebastián de implicar a las dos Coronas en la misma empresa bajo la denominación unitaria –e inusual en aquel momento– de «España», remito al artículo de Martínez Torrejón, José Miguel: «Ánimo, valor y miedo. Don Sebastián, Corte Real y Aldana ante Felipe II», en Península. Revista de Estudios Ibéricos, núm. 2, 2005, pp. 159-170. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 130-140. ISSN: 0482-5748


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