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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

LA «POÉTICA MILITAR» DE CERVANTES 133 el teatro se entiende como el medio ideal para evangelizar: «porque lo que se ve a los ojos mueve mucho más que lo que al oído damos»35. En estos colegios Lope o Calderón se iniciarían como poetas dramáticos. Además, a través de esa formación en los jesuitas, Cervantes habría recibido no poca insistencia en la materia del libre albedrío; cuestión filosófica decisiva en la separación de católicos y protestantes y uno de los temas fundamentales de Don Quijote. Frente a la idea luterana expuesta en De servo arbitrio (1525), por la cual se interpreta que el ser humano nace predestinado a la salvación o condenación, atado y siervo de Dios o de Satanás, la Contrarreforma y los humanistas católicos dedican a este asunto buena parte de sus disquisicio-nes, defendiendo la idea de una gracia divina y libre albedrío concedidos a todos los seres humanos. En este sentido, señalemos brevemente que la obra ignaciana subraya esa libertad concedida por Dios a los hombres, niega explícitamente la predestinación en sus Ejercicios espirituales, señalando el peligro de hacer mal uso del término pues conllevaría el descuido de las obras, y como el Concilio de Trento había esclarecido contrariando al pro-testantismo, insiste en que la fe sin obras no salva. La fe ha de traducirse en los actos, la libertad es activa, como decía santo Tomás. Herencia de esa idea, son hermosas afirmaciones de don Quijote como ese «Sábete, San-cho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro» (Quijote I, XVIII). Principio que sin duda guiaba las acciones de guerra de los soldados-poetas aquí comentados. Y subrayando además la igualdad de hombres sin distinción de linajes, «cada uno es hijo de sus obras» (Quijote I, IV). Tan claro debía de estar para los estudiantes de los jesuitas, que la conocida Ora-ción de entrega de su fundador principiaba con ese «Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad». De ahí también el hincapié en las potencias del alma que, por ejemplo, es fácil reconocer en La vida es sueño, obra de otro soldado-poeta, Calderón de la Barca, también antiguo estudiante de los jesuitas. Por experiencia militar propia o ajena –la del antiguo soldado Ignacio de Loyola–, estos temas de la libertad, la acción, y la voluntad, son mim-bres fundamentales de Don Quijote y de otras obras cervantinas. Sobre tan interesante asunto se han ocupado los investigadores extensamente en nu-merosas ocasiones, pero baste señalar que, sin duda, el soldado cristiano ig-naciano es hombre de acción y defensor de la libertad, que considera que sus creencias han de convertirse en actos, y en sus actos ha de reconocerse su fe, pues la fe sola, sin actos ni razones, no es suficiente. Fácilmente podemos 35  El amplísimo repertorio de teatro escolar de los jesuitas ha sido recogido por Menéndez Peláez, Jesús, autor también de Los jesuitas y el teatro del Siglo de Oro, Ediciones de la Uni-versidad de Oviedo, Oviedo, 1995. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 133-140. ISSN: 0482-5748


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