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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

LA POÉTICA DE CERVANTES 143 Aproximación al concepto de «poética» Cuando en el capítulo VI de la primera parte del Quijote el cura y el barbero están expurgando la biblioteca del ingenioso hidalgo manchego, ante la aparición en sus estanterías de La Galatea, Cervantes hace hablar al cura de la siguiente manera: «Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos». Cervantes se lamentaba, por boca de uno de sus personajes, de los infortunios padecidos como soldado, privado de una mano en Lepanto y varios años de cautiverio en Argel. Pero en absoluto es descartable que la queja tuviera que ver también con la falta de reconocimiento a su labor poética. De ser así, una vez más se confirmaría el hecho de que el peor enemigo de lo bueno es lo mejor. Porque a Cervantes no se le con-sideraba en su momento un buen poeta, en contraste con la calidad de su prosa, por más que gran parte de sus poemas figuraran en La Galatea y compusiera dos canciones a la Armada Invencible, entre otras joyas de la poesía española. Tal vez los sonetos, en especial Al túmulo del rey Felipe en Sevi-lla, fueran los más reconocidos, sin olvidarnos del Canto de Calíope; la Epístola a Mateo Vázquez y del Viaje al Parnaso. Cervantes, pues, escribía poesía, buena poesía; pero, lo que es más importante para el propósito de estas páginas, nos dejó en prosa y en verso las mejores definiciones de poesía, es decir, escribió una poética de la poesía, como en su día hiciera Horacio. Y, como el poeta venusino, también escribió sobre los otros géneros literarios. Trataremos de de-mostrarlo en las páginas que siguen. Cuando explico literatura a mis alumnos suelo preguntarles qué es una poética y me sorprende que tienen una noción remota, buscan explicaciones complejas y se sorprenden de la sencillez de la respuesta: «el arte de crear». La palabra «poeta», poietés, tiene que ver con el verbo griego poiein, que significa «hacer». Pero no el hacer de quien hace una mesa, sino un hacer imitativo. El poeta hace por imitación algo más impor-tante que una mesa; el poeta crea imitando ideas, a la manera platónica, imita modelos, paradigmas. El poeta no cuenta lo que hizo Alcibíades un día desde la mañana hasta el atardecer, sino que ha de imitar de tres maneras: las cosas tales como son o eran, las cosas como afirman o pa-recen que son, o las cosas como es menester que sean. En teoría el poeta puede elegir entre imitar la realidad tal como era, o como dicen que era, Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 143-172. ISSN: 0482-5748


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