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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

LOS CAPITANES DEL SOLDADO MIGUEL DE CERVANTES 179 Así lo dio a entender el propio Miguel, cuando escribió en la dedi-catoria de La Galatea (1585): «Merézcalo a lo menos por haber seguido algunos años las vencedoras banderas de aquel sol de la milicia que ayer nos quitó el cielo delante de los ojos, pero no de la memoria de aquellos que procuran tenerla de cosas dignas de ella, que fue el excelentísimo padre de vuestra señoría ilustrísima» que compuso el párrafo a guisa de obituario de su antiguo jefe militar. El texto invocado ha tenido otros interpretes que, rizándolo mucho, buscaron arribar a otras conclusions, no menos fácilmen-te desmontables si tal fuera mi propósito, que ya he declarado cual es. En cuanto a la estadía de Cervantes en Roma, a finales de 1569 –que, salvo en embajadas no era lugar donde servir al Rey–, no queda claro si por entonces lo hacía al Pontífice o al cardenal Acquaviva, pero acredita que Rodrigo Cer-vantes infló el período de servicios de su hijo al menos un año (el de 1569), salvo que acumulara a los prestados al Rey por su hijo los que este pudo prestar al papado. Por ello me inclino, sin que se desprenda lo contrario de la Información que promovió en 1578. La tercera pregunta de aquella testifical era la siguiente: «Si saben que el dicho Miguel de Cervantes es de edad de 30 años poco mas o menos, y de 10 años a esta parte ha servido como muy buen soldado a Su Majestad el rey don Felipe nuestro señor en las guerras que ha tenido en Italia, La Goleta y Túnez, y en la batalla naval, que el señor don Juan de Austria tuvo con el armada del turco, adonde salió herido de dos arcabuzazos en el pecho, y otro en la mano izquierda, que quedó estropeado de ella: digan lo que saben»10. De los cuatro testigos, solamente los dos primeros, Mateo de Santisteban y Gabriel de Castañeda, ambos alféreces en activo a la sazón, habían sido ca-maradas de Miguel en su misma compañía y Tercio en Lepanto. El primero de ellos cometió un lapsus al afirmar «que un año antes había que el dicho Miguel de Cervantes servía en la dicha compañía, porque lo vio asimismo este testigo»11, cuando sabemos que la compañía de Urbina se había forma-do solamente medio año antes de Lepanto. Tampoco ninguno podía certificar –como no podían hacerlo sin incurrir en perjurio al conocerle con posterio-ridad– que Miguel de Cervantes hubiera servido de «diez años a esta parte», aunque al no oponerse a lo contenido en el tenor de la pregunta, implícita-mente lo admitieran. Más lejos fue, sin embargo, el tercer testigo, Antonio 10  Sliwa, Krzysztof: Documentos de Miguel de Cervantes Saavedra. Pamplona, Universidad de Navarra, Anejos de Rilce, núm. 31, 1999, pág. 49. 11  Ibid., pág. 50. Además, tal aserto es contradictorio con otro anterior, volcado en la misma respuesta, donde afirmó que: «Habrá ocho años poco mas o menos, que este testigo vio y comenzó a conocer al dicho Miguel de Cervantes, que fue el día que el señor don Juan, dio batalla a la armada del turco, en la mar, a las bocas de Lepanto». Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 179-232. ISSN: 0482-5748


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