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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

200 JUAN LUIS SÁNCHEZ MARTÍN Doña Catalina no tenía parientes en Marchena y es impensable que, tanto para asistirla en sus numerosos partos como en el cuidado y educación de su prole, se prestara a hacerlo sin verse rodeada y atendida por sus her-manas y sobrinas. Además, mientras que en Llerena era una personalidad relevante, dada su pertenencia a una de las familias más ilustres de la villa, en Marchena el polo de atención giraba en torno a la familia ducal. Loren-zo Suárez de Figueroa, su hermano menor, donó en 1589, desde el Perú, «2.000 reales a favor de doña María de Valencia, doña Isabel de Paz, doña Felipa y doña María de Figueroa, monjas en el convento de Santa Clara de Llerena»62, todas ellas parientes por línea materna, a quienes debía de guar-dar algún reconocimiento por las atenciones recibidas de ellas durante su infancia y juventud en Llerena. Mi impresión es que la infancia y juventud de don Manuel debió de transcurrir en Llerena, al cuidado de su madre y parientes maternos, embar-cándose para las Indias al cumplir su mayoría de edad, como consta feha-cientemente que hicieron cinco de sus restantes siete hermanos varones, lo que probablemente haría tras recabar la bendición paterna en Constantina y despedirse también de su hermano mayor, teniente a la sazón de su padre, camino de su embarque en Sevilla, hacia 1560. Es probable que hubiera cursado estudios secundarios en la escuela de gramática y latinidad de Lle-rena, población donde no faltaban centros de educativos siendo la capital del priorato de San Marcos, o de la provincia de León en la orden jacobea, sede obispal y de la Santa Inquisición. Esto, y también que hubiera sido alumno aventajado, se infiere de la impecable factura gramatical de sus cartas, una de las cuales, dirigida al Rey en 1609, se comentará más adelante. Capitán del Tercio de Lope de Figueroa (1571-1573) De los diez Tercios de Infantería que tomaron parte en la guerra de las Alpujarras63, el de don Lope de Figueroa resulta ser uno de los más es- 62  Bravo, Fernan: Los viajes de don Jerónimo Luis de Cabrera: la fundación de Córdoba y la formación del talante ciudadano. Córdoba (Argentina), Espartaco, 2006, pág. 431. 63  Nos referimos solamente a los pagados por el Rey, ya que hubo otros levantados y pagados a expensas de las ciudades y concejos. Los primeros fueron los de don Juan Ruiz de Alarcón, Diego Venegas, don Antonio de Tejeda, Hernando de Zuñiga, don Rodrigo de Benavides, Bartolomé Perez Zumelzo, Pedro de Padilla (Nápoles), don Lope de Figueroa, don Juan de Solís (Francia) y el del marqués de la Favara. Caso especial fue el catalán de Antic Ça Rie-ra (Sarriera), llamado de los Delados (fugitivos), levado entre bandidos y perseguidos de la justicia a quienes se prometió el perdón a cambio de servir en la guerra de Granada sin sueldo, que solo cobraban sus capitanes. Entre los segundos destacó espcialmente el Tercio de la ciudad de Lorca y su partido, conocido por los sobrenombres de «Tercio de los Pardos Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 200-232. ISSN: 0482-5748


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