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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

222 JUAN LUIS SÁNCHEZ MARTÍN No me cabe duda de que el duque era consciente de que el empleo de maestre de campo del Tercio de la isla que iba a gobernar estaba vaco desde la muerte de su anterior propietario, Andrés de Salazar (Villanueva la Blan-ca, Burgos, ca. 1524-Palermo, 30 de enero de 1609), distinguido en Lepanto –donde combatió en La Real, al lado de don Juan– y antes en Flandes, cau-tivado en La Goleta (1574) por los turcos y rescatado el año siguiente, que había mandado el Tercio más de 11 años (octubre 1597-enero 1609), siendo también castellano de Castellammare y pretor de la ciudad de Palermo. Sin duda, Osuna propuso a Felipe III como candidato óptimo para aquel puesto a don Manuel, pero el Rey no podía concedérselo porque aquel ya tenía destino americano para cuando concluyera su interinidad en Pamplona. Y prueba lo que afirmamos la carta dirigida desde Palermo a Su Majestad por el duque de Osuna, que data de 15 de mayo de 1611, en la que tras exponer el deplorable estado en que se hallaba la Infantería del Reino, dice: «He suplicado a Vuestra Majestad lo remedie, pues es negocio tan importante, y se sirva mandar que don Manuel Ponce venga a servir este Tercio, pues de estar sin maestre de campo se siguen muchas desórdenes e inconvenientes; y si don Manuel Ponce no viniere a serville, según he sido informado pretende, propongo a Vuestra Majestad la persona del capitán Juan Ramirez,…»117. Pese a la urgencia con que el duque revestía su petición, ya cercana a la incorporación de Idiáquez, que tuvo lugar en julio, aún faltaba un requi-sito: la residencia de sus casi dos años de gestión política y ecónómica, así como de su actuación personal. Sobre esta, según advierte Ostolaza, se que-jó la Diputación de que «vendía públicamente gracias, oficios de alcaldes añales, y ordenaba exenciones en el alojamiento de la gente de guerra»118. Pero una cosa es quejarse, otra denunciar, y otra probar en juicio la denun-cia. Ignoro como se cerró la residencia de don Manuel, pero tengo claro que ni hubo juicio (que hubiera alargado el trámite), ni probablemente tampoco denuncia, que juzgo inconciliable con la gracia que poco después le con-cedió el Rey. En efecto, el 12 de febrero de 1612 Felipe III le hizo merced de los puestos tan insistentemente demandados por el virrey de la isla, de maestre de campo del Tercio de Sicilia y de castellano del «Castillo de Mar» de Palermo, «con los emolumentos y gajes que le tocan, por razon de estos oficios, desde que falleció su antecesor Andrés de Salazar por vía de ayuda de costa»119. Normalmente los sueldos se devengaban desde la fecha del 117  CODOIN, Vol. XLIII. (Madrid, 1863), pág. 83. 118  Ostolaza Elizondo, I.: Gobierno y administración de Navarra bajo los Austrias (siglos XVI-XVIII). Pamplona, 1999, pág. 108. 119  CODOIN, Vol. XLIV (Madrid, 1864), pág. 483. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 222-232. ISSN: 0482-5748


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