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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA CERVANTES

LA MÚSICA ORGANÍSTICA MARCIAL EN LA ÉPOCA DE CERVANTES 235 Si leemos detenidamente las obras de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) descubrimos que poseía amplios conocimientos de la guerra, por propia experiencia, y de la organización del Ejército así como de la Armada, pero también de las costumbres e idiosincrasia del pue-blo español. Asimismo los poseía de las artes siendo la danza y la música, las que atrajeron su mayor atención. De esta última demuestra en su obra cumbre Don Quijote de la Mancha, gran interés por los instrumentos musicales de su tiempo, pero preferentemente por los que en aquella época se denominaban bélicos (militares). En nuestro artículo «Aspectos marciales de la música en, y sobre, el Quijote»2, destacamos, entre otros, por el número de veces que se citan: la trompeta, el tambor, el clarín, el pífano y la chirimía, pero no menciona el órgano, rey de los instrumentos, aunque sí lo hace en El celoso extremeño, pero en un brevísimo comentario, como así lo refleja Miguel Querol Gavalda en su magnífico y bien documentado libro La música en las obras de Cervantes3. No deja de sorprendernos el hecho de que un autor que, como hemos dicho, tenía amplios conocimientos musicales e incluso parece ser que toca-ba la vihuela4, no dedicase más atención al órgano ibérico, cuyo nacimiento y desarrollo coincide con la vida de Cervantes, que en algunas épocas tuvo relación con el ámbito eclesiástico. Según figura en el Diccionario de autores, de González Porto-Bom-piani5, en 1564 Cervantes residía en Sevilla donde «debió frecuentar el co-legio de la Compañía de Jesús (Astrana Marín cree que ya en Córdoba, donde vivió con anterioridad, hubo de estudiar con los jesuítas)». En 1569 estuvo en Roma como ayuda de cámara de Giulio Acquaviva d’Aragona, futuro cardenal; por otro lado tenemos que su obra, en términos generales, se enmarca dentro de la tradición católica; todo ello nos hace suponer que Cervantes en ciertas ocasiones escucharía las obras de nuestros preclaros compositores de música orgánica. Por otro lado, cabe subrayar que la colocación de la trompetería de batallase introdujo, por primera vez, en el órgano de la Iglesia de San Diego, de Alcalá de Henares, hacia 1670. 2  Publicado en el número extraordinario de la Revista de Historia Militar dedicado a don Qui-jote en 2007, págs. 57-100. 3  Ídem, pág. 178. 4  Soriano Fuertes, Mariano, en su Historia de la música española señala: «Hay quien dice que Cervantes tocaba la vihuela y entendía perfectamente de música; más si esto no puede afir-marse con seguridad, debe creerse que era muy amante de ella…». Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2016, pp. 235-253. ISSN: 0482-5748 5  Ídem, pág. 517.


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