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REVISTA HISTORIA NAVAL 136 MAS SUP25

ANTONIO LUIS JOSÉ MARTÍNEZ GUANTER una Cruz de 1.ª clase al Mérito Naval con distintivo rojo. Mucho más tarde, el 26 de marzo de 1932, le fue concedida la Medalla Aérea individual. Era esta de nueva creación y por ello la primera que se concedía, quedando así igualado el futuro Ejército del Aire a los de Tierra y la Armada, con su particular medalla, a pesar de seguir la aviación dependiendo de los anteriores Ejércitos. En el mes de enero del año 1924 se le nombra jefe de la sección de aerostación y dirigibles de la Armada y fue nombrado caballero oficial de la Orden Italiana de la Corona. Aprovechando la llegada a Barcelona de los reyes de este país, se elevó en el dirigible O-2 sobre las islas Columbretes para recibirlos. Llegaron el 6 de junio, embarcados en una escuadra, reuniéndose en el mismo punto con la española, donde a su vez iban los reyes de España. Julio Guillén pidió licencia para contraer matrimonio con doña María de los Ángeles Salvetti y Sandoval de Laussat y Bassecourt, teniendo lugar el enlace el 15 de octubre en la colegiata de San Nicolás de su ciudad natal, bendecido por el abad Modesto Nájera. Fueron sus padrinos don Alfredo Salvetti, padre de la novia, y doña Josefa Tato, madre de don Julio. Su esposa era descendiente directo del ilustre sabio español, don Jorge Juan y Santacilia. Regresado a Barcelona, donde algo más tarde se unió su esposa, por real orden del 12 de diciembre de 1924, se le concedió la segunda Cruz de 1.ª clase al Mérito Naval con distintivo rojo, concedida por el período de operaciones en Marruecos entre los meses de julio y diciembre del año 1922. En su hoja de servicios de manos de su jefe figura con fecha del 31 de diciembre de 1924 lo siguiente: «Durante este año, ha continuado ejercitándose en Aerostación, en cuya rama es un buen piloto, ratificándome en los juicios míos anteriores sobre este Oficial». Por real orden del 18 de marzo de 1925 se le otorga el título de piloto de globo libre y dirigible, con la antigüedad del mes de agosto del año anterior. Guillén fue enviado a Italia para tomar el mando de una escuadrilla de Machi-24, y encontrándose allí llegó la noticia de nuevos ataques de las cábilas en Marruecos; se presentó voluntario para regresar al combate, siendo nombrado observador de la segunda escuadra, al mando de don Alfredo Kindelán y bombardeando el sector del frente de Alhucemas, facilitó con ello el éxito del desembarco. Se le otorgó el mando de un dirigible para hacer observaciones del movimiento del enemigo; en uno de esos vuelos iba acompañado por Ramón Franco. Por su baja altitud recibían a veces los proyectiles de los «pacos», salvando la vida gracias a que uno de ellos le dio en el botón de ancla del uniforme lo que aminoró su fuerza, siendo solo herido y sin gravedad. En el mes de enero de 1926 se le nombró piloto jefe de la sección de dirigibles de la Escuela de Aerostación Naval, continuando con sus estudios de historia y náutica. Participó en el Congreso Hispanoamericano de Aeronáutica celebrado en Madrid y Guadalajara, pasando en los meses de septiembre a diciembre como jefe del pabellón de aeronáutica instalado en el Retiro, con ocasión de celebrarse la I Exposición Nacional de Aeronáutica. 106 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 136


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