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EL EXTRAÑO CASO DEL JAEDJOER ALIAS LOLA otro individuo no identificado al Lola preguntando a sus tripulantes, que habían quedado al cuidado del barco si había una plaza de marinero libre para que se enrolara su acompañante. Unos días después, el 16 de enero (parte núm. 846), el Servicio de Inteligencia da más datos del Lola: ― Se confirma que dicho buque servía de nodriza a los submarinos alemanes en las aguas de Melilla, sin decir en que se basaban para hacer esa afirmación. ― Se empiezan a señalar movimientos de los servicios alemanes en la ciudad en torno al Lola, señalándose la llegada próxima a Melilla de un militar alemán llamado «¿HERRANZ?» (entre interrogantes en el original) que se ha entrevistado con el capitán del Lola, de apellido Zabala, e indicando que el jefe del servicio (secreto) alemán en Melilla Eugenio Kraemer (6) había recibido una comunicación de Madrid en la que se le ordenaba que Herranz fuese a informar y Zabala quedase en Melilla hasta nueva orden. ― Y se dan datos de los movimientos previos del Lola antes de su entrada en Melilla. Que había entrado el 19 de diciembre de 1941 en el puerto de Villa Sanjurjo (hoy Al Hoceima, Marruecos) en arribada forzosa por averías en el motor, y que durante la estancia en aquel puerto no había cumplido con algunos requisitos, lo que había llevado a las autoridades portuarias a incoarle el preceptivo expediente y proponerle una sanción. ― Por último, informaba de movimientos ingleses, al sospechar que los continuos viajes en esos días del conocido agente del IS Samuel Serfaty a Villa Sanjurjo estuvieran motivados por la presencia en su puerto del Lola. Tras varios días sin noticias, el 20 de enero (parte núm. 857), los agentes de la 2.ª bis empiezan a atar cabos y descubren quién es el militar alemán de apellido «Herranz». Se sospecha que en realidad es Luis Tausent Schparz, natural de Sevilla, de sesenta años de edad y comerciante. Llegó a Melilla el 19 de enero desde Madrid, y basan sus sospechas en que «por sus relaciones con elementos de la motonave “LOLA” y por haberse dedicado durante la guerra del 1914-1918 en esta misma Plaza al suministro de submarinos (6)  Eugenio Kraemer Walter. Hombre de negocios alemán, afincado en Melilla desde finales de los años veinte. Gran emprendedor, montó numerosos negocios, entre los que destacan una fábrica de maletas y varias plantas procesadoras de esparto. También fue concesionario de numerosas empresas alemanas, entre ellas, la Mercedes-Benz. Ya durante la Guerra Civil se le consideraba el representante «oficioso» del Tercer Reich en Melilla. Al inicio de la SGM, los servicios de inteligencia españoles y aliados lo consideraban el jefe del servicio alemán en la zona. En mayo de 1942 fue nombrado vicecónsul honorario de Melilla. Los aliados lo consideraban como «enemigo público núm. 1», haciéndole un exhaustivo seguimiento e intentando neutralizarlo en varias ocasiones. Tras la guerra mundial, y después de pasar un tiempo en Alemania, volvió a la ciudad y fue de nuevo nombrado cónsul honorario de la República Federal de Alemania. Año 2017 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 93


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