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EL EJÉRCITO DE LOS AUSTRIAS Y SUS ORDENANZAS 111 en este sentido fue la instrucción circular de 27 de mayo de 1516 enviada por el Cardenal a los corregidores y regidores de los lugares y villas de las dos Castillas y León para levantar 30.000 hombres; en el documento se daban instrucciones minuciosas para proceder al alistamiento15 y cómo debe ser armada la gente16; se preveían las ausencias a los alardes –que serían castigadasy las sustituciones en caso de fallecimiento o ausencia de alguno de los infantes. Pero el proyecto era de tal envergadura que suscitó la oposición de muchos lugares por lo elevado del cupo que debían aportar y aunque se reunieron bastantes efectivos, a la muerte del Cardenal la reserva así creada se deshizo bien por licenciamiento, bien por integración en otras fuerzas. Ordenanzas e Instrucciones de Carlos V y Felipe II La reforma, pues, quedó pendiente y la llegada de Carlos I, los intentos de reforma y mejora de las Guardas, el estallido de las Comunidades y la primera guerra contras Francia, no fueron el ambiente propicio para que se llevara a cabo, así que hubo que recurrir a los procedimientos habituales para reunir gente. Por entonces empezaron a emplearse términos como compañía -que acabaría imponiéndose-, compañeros –aplicado a los componentes de la misma y pronto abandonadoy conducta –como sinónimo y en lugar de asiento-. Concluida la guerra, Carlos V ordenó la reforma de la Infantería española, por la que el número de capitanes se eleva a 33, de los que tres podían ser nombrados coroneles con mando de 10 compañías cada uno. Los principales contingentes militares entonces eran17: 15  “Declarando en el dicho pregón que todos los que quieran entrar… a gozar de las dichas franquezas que fuere de veinte años arriba hasta cuarenta se vengan a servir ante vos el corregidor o ante el escribano del concejo de la dicha ciudad o villa como a la de su tierra… que se les darán armas o picas o espingarda o las otras armas que se acordaren que tengan, con tanto que estas personas sean vecinos o hijos de vecinos de los tales lugares”. Vid. A.G.S., Guerra Antigua, leg. 1, nº 169. 16  “Otrosi mandamos que haya picas y espingardas e coseletes para toda la dicha gente en una casa o lugar público de la tal ciudad o villa en esta manera la de tres cuartas partes de picas, y la otra cuarta parte de espingardas, e asimismo haya coselete para la cuarta parte de la dicha gente, las cuales dichas armas, mandamos que se compren.. e la dicha gente a de ir a recibir estas dichas armas a la casa donde estuvieren e fuere señalada para hacer los dichos alardes… y después de hecho el dicho alarde han de volver… hasta la dicha casa donde tomaren las dichas armas para las dejar”. Ibidem. 17  Quatrefages, René: op. cit., págs. 284 y ss. También en Martínez Ruiz, Enrique: Los soldados…, Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 111-134. ISSN: 0482-5748 pág. 83.


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