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RHM EXTRA 1 2017

EL EJÉRCITO DE LOS AUSTRIAS Y SUS ORDENANZAS 113 el más significativo, era la infantería española, que empezaba a adquirir el protagonismo que tendría en los años siguientes. Pues bien, en la década de 1530, en unos años en que los tres frentes que tiene que atender el Emperador –franceses, protestantes y turcos, como señaló hace décadas un viejo maestroestán abiertos de forma más o menos manifiesta, aparece una normativa inicialmente muy concreta y que culmina en una Ordenanza, posiblemente, la más importante de su reinado. Se trata de la Ordenanza o Instrucción de 1536. Como hemos visto, el sistema organizado por las Ordenanzas anteriores ha ido evolucionando y alcanza un momento clave con las Ordenanzas de 1534 y, sobre todo, de 1536, que consolidan un modelo elaborado sobre las pautas establecidas décadas atrás. Dicha normativa carolina se inicia con un texto de objetivo muy concreto, la Ordenanza de Bugía de 1531, que tiene a esa plaza como sujeto principal, ya que daba preferencia a la reconstrucción de sus defensas y a la organización de la gente de guerra, desde aspectos administrativos –control del gasto, suministro de armas y pertrechos, etc.hasta la selección del personal, sus salarios, obligaciones y servicios, sanidad, convivencia, corrección de abusos e injusticias y demás aspectos disciplinarios. La guarnición quedaba integrada por seiscientos hombres, a las órdenes del alcaide y capitán de la plaza, asistido por su lugarteniente, varios capitanes y los suboficiales, que mandaban fuerzas de caballería ligera, infantería, artillería de mar y tierra, además de ingenieros, minadores y zapadores. A todos ellos se le asignaba un sueldo en consonancia con su posición en la escala jerárquica, así como sus obligaciones, armamento y equipo. Unos alardes fijados preceptivamente servirían para comprobar el buen estado de los hombres y de sus armas. Igualmente, se fijaban las sanciones que merecerían quienes no mantuvieran el adecuado comportamiento y se dejaba en libertad a todo el personal allí residente de escribir y recurrir al rey y a su Consejo. El siguiente paso se da en 1534, con otro texto por el que se reorganizaba la infantería española, creando los Tercios a partir de las unidades destinadas en Italia. Aparecieron entonces los que serían llamados Tercios Viejos, de manera general. Cada Tercio se compondría de tres coronelías de cuatro compañías cada una de ellas. En cuanto a la naturaleza de los efectivos, había compañías de piqueros, los más numerosos y de arcabuceros y mosqueteros; unas y otras con los mismos efectivos y mandadas por su capitán, asistido por el alférez y el sargento; también tenían un capellán, un furriel, un barbero, dos tambores y un flautista o pífano. Las compañías de piqueros contaban con 11 mandos, 135 coseletes (piqueros que tenían un peto como protección) 44 piqueros secos (sin coselete), 90 arcabuceros y 20 Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 113-134. ISSN: 0482-5748


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