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114 ENRIQUE MARTÍNEZ RUIZ mosqueteros; las de arcabuceros, con el mismo número de mandos, estaban compuestas por 35 piqueros secos, 239 arcabuceros y 15 mosqueteros. Las compañías se dividían, por lo general, en escuadras de 25 hombres cada una, mandadas por un cabo. Por lo que se refiere al alojamiento, solución habitual entre los soldados españoles fue vivir juntos varios de ellos: es lo que se llamó la camarada, forma de vivir que las Ordenanzas y mandos estimulaban por considerarla muy beneficiosa para fomentar el espíritu de cuerpo y el compañerismo; consistía en reunirse ocho o diez de ellos (también menos) comprometidos a ayudarse como si fueran hermanos en toda ocasión, poniendo sus pagas en un fondo común para atender, primero, los gastos de alimentación, después los del vestido y, por último, los demás, entre los que estaban los originados en el tiempo libre de ocupaciones militares. Y es que los ratos de ocio los pasaba el soldado, en gran parte, entregado al juego y a las mujeres, pese a las normas existentes al respecto en los ejércitos. Los tercios no siempre tuvieron la misma composición, ni en unidades ni en número de efectivos, pues las necesidades militares de un momento dado y las vicisitudes del reclutamiento resultaban determinantes. Puede servirnos de ejemplo el caso del Tercio de Lombardía, cuyo primer maestre fue Sancho de Londoño y estaba compuesto por 2.200 hombres organizados en cuatro compañías de arcabuceros y seis de piqueros; probablemente hacia 1537 recibió su primer nombre, como Tercio Ordinario del Estado de Milán y ya en 1560 recibiría el nombre definitivo de Tercio de Lombardía, si bien coloquialmente se le conocía como el Señor o Tercio de los Señores. Tras la malograda expedición sobre Marsella, el Tercio va a recibir su organización definitiva, gracias a la Ordenanza o Instrucción de Génova de 15 de noviembre de 153619, que lo configura como unidad táctica, orgánica y administrativa, fijando su composición en 10 compañías cada uno de 300 hombres, lo que significaba unos efectivos totales de 3.000 individuos. A partir de ese año y debido en gran medida al gobierno directo del ducado de Milán, en el ejército exterior de la Monarquía Hispánica se impone el 19  Instrucción dada en Génova por el Emperador Carlos V a 15 de noviembre de 1536 para el régimen y organización de su ejército de Italia designado, entre otras cosas, las atribuciones, sueldos y demás del Virrey, Capitán General, Maestres de Campo, Sargentos mayores, Capitanes, organización de las compañías o tercios, nombramiento de Gentiles-hombres (ayudantes de campo), trenes de artillería, pie y fuerza de todo el ejército, alabarderos para el Capitán General, agregados de la nobleza, Auditor, Comisarios, y régimen para la administración militar. Vid. Vallecillo, Antonio de: Legislación militar de España antigua y Moderna. Imprenta de Díaz y Compañía, Madrid, 1853, t. XI, págs. 549-586. También Biblioteca Nacional de Madrid, Códice E, 136. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 114-134. ISSN: 0482-5748


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