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196 FRANCISCO JOSÉ CORPAS ROJO Como quedó indicado, junto al servicio del sueldo aparecen en esta ordenanza otros servicios, alojamientos, subsistencias y bagajes, que recogen costumbres consolidadas en el tiempo y que, constituyen el origen de los futuros servicios de la Administración Militar en el s. XIX, servicios de Intendencia en el s. XX y, en resumen, lo que actualmente se conoce como Logística del Ejército. El servicio de alojamientos se ocupa de alojar a las tropas en sus desplazamientos, la realidad de la época es que no existen acuartelamientos para las unidades en la Península, que no comenzarán a construirse hasta doscientos cincuenta años más tarde, siendo la costumbre que las tropas se alojen en las casas de los pueblos por los que transitan o estacionan algún tiempo, si ello es posible, o que monten campamentos eventuales. Esta costumbre constituye una fuente permanente de quejas que determina, como beneficio real, que se conceda a determinadas clases sociales u oficios la exención de la obligación de dar alojamiento, como suelen ser las casas de la nobleza, que invitan a los oficiales de más rango, y las de los eclesiásticos. En la ordenanza de 1503 se regulan los alojamientos como un deber universal de todos los propietarios de casas, sin excepción, que a solicitud de los aposentadores de la capitanía dividen cada casa, y ropa de la misma, en tres partes, eligiendo una de ellas el dueño, la segunda el aposentado y la tercera quedando asimismo a disposición del dueño; la duración máxima del alojamiento es de tres meses y libera, por los ocho siguientes, de obligación similar. De los posibles daños causados responde el aposentado y su valoración, caso de disconformidad con el dueño, es hecha de común acuerdo por el lugarteniente de la capitanía, el aposentador de la misma y el alcalde o regidor del pueblo o villa correspondiente. En cuanto al servicio de subsistencias tiene por finalidad la alimentación de las tropas y el combustible para su confección, en esta ordenanza se establecen dos procedimientos diferentes. Por una parte el que se realiza en los pueblos en que las fuerzas se alojan, en los que la paja, leña, sal, vinagre, aceite y velas son entregados por los lugareños individualmente a sus alojados, que pagan por su cuenta lo que reciben; los precios son fijados de mutuo acuerdo entre el corregidor o alcalde del lugar y el capitán de la capitanía o su lugarteniente, estando sujetos a revisión periódica; igual tratamiento se da a los alcaceres o forraje en verde que se suministra a los caballos. Por otra se establecen raciones de pan para los hombres y de cebada para los caballos que han de ser entregadas por el tenedor de bastimentos al receptor, nombrado éste último al efecto por la capitanía, en presencia del capitán, veedor y contador de la misma; la relación de lo entregado se envía Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 196-240. ISSN: 0482-5748


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