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RHM EXTRA 1 2017

200 FRANCISCO JOSÉ CORPAS ROJO económico-administrativos de su competencia. Tienen a su cargo los libros del veedor general, de cada una de las capitanías, que les sirven de confronta en los actos indicados, con los libros de los contadores de dichas capitanías. En consecuencia el veedor general lleva el libro de las capitanías por duplicado, del mismo modo que con anterioridad se llevaba en la Contaduría Mayor de Hacienda, en el cual se refleja, para cada una de la treinta y cinco capitanías existentes en la época, todos y cada uno de sus componentes. Estos asientos individuales, en detalle, se inician cuando ante uno de los veedores auxiliares se presenta el Guarda de alta con la acreditación de haber sido recibido (alistado) en su capitanía, firmada por el capitán de aquella y su contador. A partir de ese momento, cada asiento individual refleja las vicisitudes de cada individuo alistado, desde su pertenecía a una determinada capitanía. La ordenanza prohíbe mudar de una a otra el armamento y equipo que trae, lo que hace que se le asigne un sueldo determinado, sus licencias y permisos, los alardes que pasa y las nóminas que se le abonan con los descuentos habidos en su caso y, finalmente, la baja y el motivo de la misma. En las capitanías derivado de lo anterior desaparece la figura del veedor, manteniéndose la del contador y se simplifica el número de libros. Ahora su información económico-administrativa fundamental se centra el libro del contador que refleja individualmente los miembros de la capitanía, con el mismo detalle y contenido que el descrito para los del veedor general, lo que facilita la confrontación de ambos, en los alardes e inspecciones. Cada uno de los asientos efectuados en el libro ha de ser firmado por el capitán de la capitanía, o su lugarteniente, y por el propio contador. Además lleva, en este mismo libro, el control del arca de caballos de la capitanía, desapareciendo el receptor de la misma. Los contadores pueden permanecer un máximo de tres años al frente de la administración económica de una capitanía, pudiendo trasladarse a otra a continuación; al cesar por este motivo, u otro cualquiera, deben realizar una entrega formal de sus libros al contador que les sustituye, no pudiendo ni siquiera en caso de licencia temporal, hacer entrega de los mismos a oficial ninguno de la capitanía. El acto administrativo principal sigue siendo el alarde, a tomar seis veces al año, comenzando el primero en marzo; en los mismos se comprueba la existencia física de los individuos, o su ausencia debidamente justificada, y que posean las armas, caballos, etc., en debidas condiciones de uso. Formada la lista (pie) del alarde, es firmada por el veedor general, o su auxiliar, capitán y contador de la capitanía, figurando tras estas firmas una declaración jurada del acto realizado, tras él cada uno de los firmantes se lleva su copia para cumplimentar sus libros. Los meses entre alardes el Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 200-240. ISSN: 0482-5748


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