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RHM EXTRA 1 2017

EVOLUCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA MILITAR DE LOS AUSTRIAS 203 1597, 1607 y, justamente el año anterior a la publicación de esta ordenanza en 1627, por lo que las tropas son pagadas, en el mejor de los casos, poco a poco y rara vez por su nómina completa, lo que obliga a un mayor control de los pagos parciales. • El libro de alardes de caballos, que se separa del de los alardes de los hombres que figuran en el libro de las compañías. • El libro de aposentos, en el que relacionan los lugares en los que las compañías se han alojado para controlar que no se repitan. El veedor general reside en la Corte, excepto en tiempo de guerra o cuando las Guardas estacionen en zonas fronterizas, junto con su teniente de veedor y veedores auxiliares; esta residencia la alterna con las compañías de Guardas destacadas en Castilla, Navarra y Perpiñán. Por su parte en las compañías se mantiene el contador al frente de la administración económica de la misma, nombrado por el Consejo de Guerra a propuesta del capitán general de Guardas. Lleva el libro de la compañía, que sustituye al libro del contador de 1525, con las mismas anotaciones que antes: alistamiento, detalle de armamento y caballos, nóminas cobradas y alardes pasados. Ahora se le añade el libro de licencias para el detallar las que se autoricen en la compañía, a la que tiene obligación de pasar inspección mensualmente. Hay modificaciones en cuanto al alarde o muestra, pues ambas expresiones emplea la ordenanza, que ahora se realiza previa orden del capitán general, desapareciendo el bimestral sistemático anterior, estableciéndose periódicamente, tan solo, un alarde general cada dos años; por lo demás continua siendo una revista de presente de hombres, caballos y armamento, ante el veedor general, de la que se deriva la formación de la nómina y las pagas. En cuanto a éstas, una vez realizado el alarde y ante la lista del contador de la compañía, el pagador efectúa el pago de los presentes y, como de costumbre, lleva sus libros a la Corte para comprobación y fenecimiento de su cuenta. El pagador no debe admitir descuentos que hipotequen el sueldo, que tiene como finalidad vivir y equiparse, excepto los derivados de sanciones de la propia ordenanza. Al tratar los servicios que complementan al del sueldo, la ordenanza recoge, como muchas otras lo harán hasta que las tropas se alojen en cuarteles, la repetida queja de los que reciben alojados en sus casas, “Ha habido Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 203-240. ISSN: 0482-5748 desórdenes…”. Para tratar de paliar este problema se ordena que los alojamientos se realicen en lugares de quinientos vecinos o más y no repetir en lo posible


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