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RHM EXTRA 1 2017

EVOLUCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA MILITAR DE LOS AUSTRIAS 209 La figura de veedor general la define Martín de Eguiluz, que fue alférez, teniente y capitán en los tercios en la segunda mitad del s. XVI y, por lo tanto, contemporáneo de los veedores de la época, diciendo que “El oficio y cargo de Veedor General, es de mucha autoridad, reputación, conocimiento y habilidad, y muy galán y libre; y no solamente debe entender bien la pluma, pero ha de entender mejor la milicia, y la ha de haber cursado, y ha de saber todo el estilo de ella, y las armas que cada uno debe de ejercitar, y caballos, y todo lo que pertenece a cada cosa”.30 Por su parte, estos tercios nacen a raíz de la reforma de la infantería española acaecida en 1534, de acuerdo con la teoría orgánica expuesta por el Conde Clonard31, su importancia va más allá de lo puramente militar, que les ha otorgado un sitio en la Historia por su papel de unidades imbatibles a lo largo de más de un siglo, pues de su empleo se deriva la necesidad de recursos financieros de los sucesivos monarcas. Tal es esta importancia que en su estudio de la Hacienda Real de Castilla, Carande se queja de la imposibilidad de calcular el costo de las campañas del emperador por desconocer una serie de datos: “No ha conseguido el autor leer el texto íntegro de ninguna de las importantes ordenanzas militares dictadas por Carlos V. Ha buscado con ahínco las de 1525, 1534, 1536 y 1551; pero sólo fragmentos de alguna conoce. En los manuscritos utilizados para este trabajo no queda constancia puntual, por ejemplo, de la composición que tuviese, desde 1534, un tercio de infantería. El mismo término, tercio, apenas lo autorizan los documentos removidos, con ser bastantes …”32. Para los cuatro primeros tercios departamentales creados, Lombardía, Nápoles, Sicilia y Málaga, su organización y coste sería el siguiente: 30  EGUILUZ, Martín de. Discurso y regla militar. Madrid (Edición original en Madrid 1592). Ed. Ministerio de Defensa. 2001. (pág. 185). 31  CLONARD. op. cit. (t. 3, pág. 156). 32  Carande, Ramón: Carlos V y sus banqueros. Ed. Crítica. Barcelona, 1990 (1ª ed. 1949), (3 tomos), t. 2, pág. 23. Las ordenanzas a que hace referencia el profesor Carande corresponden a las de las Viejas Guardas de Castilla (1525 y 1551) o a la Instrucción de Augusta para la Artillería del Ejército de Italia (1551), así como a la de Génova para Ejército de Italia (1536); en cuanto a las de 1534 es posible que se correspondan no con unas ordenanzas concretas sino con la reforma orgánica citada por Clonard. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 209-240. ISSN: 0482-5748


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