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RHM EXTRA 1 2017

EVOLUCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA MILITAR DE LOS AUSTRIAS 223 En tanto que las ordenanzas más importantes del s. XVI se dirigen a un ejército concreto en el s. XVII las que se publican tienen un carácter más generalista, además en materia de administración económica, desde la segunda mitad del XVI ya se ha establecido una diferenciación entre las normas militares y las económicas, por lo que estas ordenanzas apenas hacen mención a asuntos económicos con la excepción de los que atañen directamente a los soldados, como los sueldos, o a su disciplina, como es el caso de las muestras. A diferencia de la primera mitad del XVI, en especial en las ordenanzas de Guardas, conforme avanza el siglo, para detectar datos relacionados con cometidos económicos es necesario acudir a los nombramientos específicos de veedores, contadores y pagadores generales de cada ejército. No obstante todavía en las ordenanzas del s. XVII podemos encontrar detalles del régimen económico de los soldados de los tercios. Así en las ordenanzas de 161149 y en las de 163250, amén de reiterar una y otra vez las prevenciones de alistamientos, muestras, plazas supuestas, etc., aportan dos novedades significativas: La primera de ellas hace referencia a las competencias de veedores, contadores y oficiales del sueldo en realizar los asientos a la orden del mando militar, advirtiéndole en caso de observar alguna irregularidad y comunicándolo al rey en caso de ser reiterada la orden (ítem 12 de 1611), en este mismo supuesto la ordenanza de 1632 es todavía más tajante, el oficial del sueldo debe negarse a tomar razón o realizar asiento alguno que vaya en contravención de las ordenanzas, aunque su capitán general se lo ordene (ítem 80 de 1632). En este sentido se instituyen las visitas de ministros representantes del rey, cada tres años, para comprobar el cumplimiento de Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 223-240. ISSN: 0482-5748 estas órdenes. La segunda novedad se refiere a las ventajas, existentes desde las primeras ordenanzas de Guardas y en diversas ordenanzas del XVI como un pequeño complemento del sueldo, normalmente un escudo/mes, que se concedían por destacar especialmente en el combate. Posteriormente aparecen cantidades fijas asignadas a una unidad para repartir entre los soldados en concepto de ventajas, que van incrementándose en el tiempo, así en la ordenanza de 1560 para el ejército de Italia se consignan 500 escudos/mes para ventajas en cada tercio y en la de 1598 se fija, además de esta cifra por tercio, la cantidad de 30 escudos/mes para las ventajas de cada compañía. 49  Ordenanza de Aranjuez, de 17 de abril de 1611, para la Infantería española. En Instituto de Historia y Cultura Militar. Madrid. 50  Ordenanza, de 28 de Junio de 1632, sobre la disciplina militar, mando, sueldos, ventajas, provisiones de empleos, y otras cosas, en Portugués: op. cit., t. 1, pág. 66.


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