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26 ANA ARRANZ GUZMÁN la misma en diversos fueros se establecieron exenciones tributarias a favor de quienes sí cumplían con las obligaciones castrenses. Tal sistema compensatorio se encuentra en fueros como el de Alba de Tormes, Palenzuela o Atienza. En el primero de ellos aparece la exención de pechos y fazendera a favor de quienes acudieran al fonsado; en el de Palenzuela se exime de la fazendera a todo caballero que, poseyendo caballo, escudo y lanza, acuda al apellido; y en el de Atienza se exime de la marzazga o martiniega a todo aquel que prestara servicio militar25. Otro grupo de disposiciones especialmente relevantes en los fueros es el formado por aquellas relativas a los posibles delitos perpetrados dentro del ejército26. En ellas destacan, en primer lugar, los delitos de traición, desde la entrega de una fortaleza al enemigo hasta el hecho de llevar armas, hierro o madera a tierras de infieles27. La condena de este tráfico ilícito ocupa un lugar destacado en el fuero de Cuenca y en los de la familia derivados del mismo, como el de Béjar, o el fuero de Madrid28. En segundo lugar, es mencionado el delito de espionaje. En el fuero conquense, así como en los de Zorita de los Canes, Béjar y en el Fuero sobre el fecho de las Cavalgadas, se castiga la actividad delictiva de enviar mensajes a los musulmanes, estableciéndose en algunos, incluso, un premio en metálico para quien llevara a la ciudad, vivo o muerto, al adalid moro o al naciado, o enaciado29. Sirva el ejemplo del fuero de Cuenca, donde se dice que “Cualquiera que traiga un adalid moro al concejo reciba diez maravedíes, y el que traiga la cabeza de un espía conocido, perciba cinco maravedíes y estos maravedíes, tanto por el adalid como por el espía, déselos el concejo”30. Un tercer delito contemplado es el de saqueo. En concreto, se prohíbe que los guerreros se detengan a robar mientras se encuentran en pleno com- 25  Cf. respectivamente: Fueros leoneses, ed. de Castro y Onís, Madrid, 1916, p. 325; Muñoz y Romero, op. cit., pp. 273-278; Ballesteros, Antonio: “Fuero de Atienza”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, nº 68, p. 268. 26  Una clarificadora síntesis, en donde se ajusta la terminología medieval a la actual en lo referente a delitos, como los relativos a la rebelión y sedición militares, cuya diferencia no se estableció de forma concreta hasta el Código de 1884, en Moxó, Salvador de: op. cit., pp. 35-59. 27  Sobre el tráfico de tales mercancías la Iglesia también se pronunció en un buen número de sínodos y concilios provinciales, siguiendo los preceptos marcados en los concilios ecuménicos; y lo mismo hay que decir en relación con las disposiciones de ámbito nacional que se llevarían a Cortes durante la Baja Edad Media. Sirva como ejemplo la de las Cortes vallisoletanas de 1447, cf. Cortes, III, pp. 455-456. 28  Respectivamente: ed. de Martín Lázaro, p. 154 y ed. de Millares y Galo Sánchez, Madrid, 1932, p. 45. 29  De acuerdo con la Primera Crónica general de España, pub. por Ramón Menéndez Pidal, Madrid, 1955, p. 514, los naciados eran “omes malos… que van a descubrir a los moros lo que los cristianos pueden fazer”. 30  Tit. XXX, ley 18. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 26-58. ISSN: 0482-5748


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