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28 ANA ARRANZ GUZMÁN ladrón fuera pregonada; a no poder prestar testimonio en juicio; a imposibilitarle ejercer oficio alguno del concejo35. Por último, los delitos comunes también tuvieron su reflejo en los textos forales. En todos los casos la pena que recaía por perpetrar cualquiera de ellos, se incrementaba cuando se realizaban estando en la hueste, desde el simple hurto en campaña36 hasta el asesinato de un guerrero mientras ambos se hallasen en cabalgada. En este último caso, la pena marcada, por ejemplo en el de Usagre, es la horca37. Es posible que con el deseo de regular la actividad bélica en toda la frontera de manera homogénea y superar así la diversidad foral existente al respecto, se redactara el denominado Fuero de las Cavalgadas38. Se trata de una colección de leyes militares anónima atribuida de manera espuria al emperador Carlomagno, con el propósito de proporcionarle mayor autoridad. Sin embargo, pese a su reconocida falsedad, el manuscrito posee gran interés por los conocimientos que proporciona sobre la guerra y el ejército medieval castellano, ya que buena parte de sus leyes proceden de fueros municipales conocidos, en especial el de Alcaraz y resto de la familia conquense. De ahí que Galo Sánchez llegara a considerarlo como una derivación del fuero de Cuenca39. Los análisis historiográficos realizados sobre el Fuero de las Cavalgadas coinciden en calificarlo de sencilla compilación de preceptos forales y consuetudinarios fronterizos en torno a las expediciones bélicas contra los musulmanes. No obstante, siguiendo a J. C. Domínguez Nafría, pese a su carácter privado y su naturaleza de ley falsa “podría considerarse una ordenanza militar importante, debido a su vocación por regular con amplitud, detalle, claridad e incipiente sistemática, una actividad bélica común a la guerra fronteriza española de la Reconquista”40. Por otro lado, siguiendo al mismo autor, el verdadero interés de este texto reside sobre todo en dos aspectos. El primero lo constituye el hecho de incorporar determinados ele- 35  Fuero de Cuenca, p. 645, Zorita, p. 193, Béjar, p. 229. 36  Fuero de Cuenca, p. 660. 37  Ed. cit. Fuero de Usagre, p. 68. 38  El manuscrito fue descubierto por Jaime Villanueva entre los fondos de la biblioteca pública de Perpiñán el año 1807, bajo el título de Libro que el Emperador Carlos fizo e ordenó para todos los Reyes de la Christiandat sobre el fecho de las Cavalgadas. El texto fue publicado por la Real Academia de la Historia en el Memorial Histórico Español, Madrid, 1851, t. II, pp. 438-506 y, posteriormente por A. Vallecillo en su Legislación militar de España, Madrid, 1853, T. III, pp. 295-338. 39  “Para la historia de la redacción del antiguo derecho territorial castellano”, en Anuario de Historia del Derecho Español, nº VI, 1929, pp. 260-328. 40  Domínguez Nafría, Juan Carlos: “Ordenanzas militares en la Edad Media castellana”, en El municipio medieval: nuevas perspectivas, J. Alvarado (coord.), ed. Messina, Madrid, 2009, pp. 675-703, p. 678. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 28-58. ISSN: 0482-5748


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