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RHM EXTRA 1 2017

ANEXOS 331 Ítem: que ninguno sea osado de hablar ni tener platicas publicas ni secretas, de palabra ni de escrito con los enemigos, sin tener para ello licencia expresa nuestra, so pena de la vida; y el que supiere que otras personas tienen las dichas platicas y tratos y no las descubrieren, caigan en la misma pena. Ordenamos y mandamos: que todos estén quietos y pacíficos en los alojamientos, y que las gentes de cada nación se traten y respeten con la gente de otras naciones amigablemente para que no haya ni pueda haber entre ellos diferencias, ruidos ni otros escándalos, y cualquiera que los moviere sea pasado por las picas. Particular y especialmente ordenamos y mandamos a los Coroneles y Maestres de Campo, capitanes, Alféreces y otros soldados de cualquier nación y calidad que sean, quisieren resolver alguna cuestión o pendencia en sus cuarteles entre cualesquier soldados suyos con los de otra nación, procuren con toda solicitud y diligencia de ataparla y apaciguarla en cuanto les fuere posible, y pudiéndolo hacer o no, que siempre hayan de aguardar, ayudar y favorecer a los extranjeros y reservarlos de tal manera que no les sea hecho daño alguno; porque haciéndose esto, todas las naciones que sirven en este dicho ejército hagan su deber contra los enemigos y entre si vivan pacífica y amigablemente. Otrosí: ordenamos y mandamos que ninguno sea osado de tomar en las vituallas que trajeren a este dicho ejército, ni hacer fuerza, ni dar impedimento alguno a los que las trajeres o quisieren traer a vender, aunque digan que se las quieren pagar, hasta tanto que todas las vituallas y cosas de comer generalmente sean traídas de los mercados o plazas del campo o al lugar que para esto estuviere designado y señalado, y sea puesto precio en ellas por el Comisario general y Maestres de Campo. Otrosí: mandamos que ningún soldado de pie ni de a caballo, ni otros del dicho ejército, sean osados de ir a correr solos ni acompañados, sin nuestra licencia, so pena de perder todo lo que trajeren y la vida. Que ningún soldado pueda ir fuera de su cuartel a comer ni a jugar en otros lugares públicos donde estuviere alojada gente de otra nación, porque esto suelen suceder muchas cuestiones y escándalos, so pena de la vida. Otrosí: ordenamos y mandamos que la ropa, prisioneros, y otras cosas que la gente de guerra ganare o hubiere en batalla o reencuentro, o en combate de alguna tierra o castillo, haya de quedar y sea libremente de aquel o aquellos que los tomaren o ganaren, según costumbre de la guerra, y que ninguno quite a otro por fuerza lo que hubiere ganado, so pena de la vida; reservando los prisioneros que fueren personas principales y los que tuvieren títulos de Capitanes Generales, los cuales han de quedar para hacer dellos lo que fuere servicio de Su Majestad, según quisiéremos disponer dellos. Asimismo el artillería, pólvora y otras municiones, y todo el trigo y vituallas de cualquier género que sean, que estuvieren puestas en casas o magacenes por munición de las dichas tierras, lo cual todo ha de quedar para su Majestad, y se ha de entregar y consignar en poder del Comisario general o de sus Oficiales, y de la persona o personas que por Nos fuere ordenado: y en caso que la dicha nuestra gente de guerra hubiere o ganare algunas vituallas o ganados en las casas particulares de los enemigos, se entiende que sean suyas; pero que la san de poder sacar, ni llevar, ni vender fuera del ejército, sino venderlas en él a precios razonables y convenibles, so pena de perdimiento de todo lo que así hubieran ganado y ser castigado a nuestro arbitrio. Ítem: mandamos y defendemos que ningún hombre de guerra de este dicho ejército, pueda llevar mujer particular consigo sino fuere mujer legitima, casado y velado con ella, sino que todas las mujeres sean públicas y comunes a todos, y que en cada compañía de españoles no pueda haber más de seis mujeres públicas, so pena de ser azotadas públicamente


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