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RHM EXTRA 1 2017

332 ANEXOS y desbalijadas; y si se probare que algunos soldados u oficiales trajeren en el ejército mujeres por sus amigas particulares, sean desterrados del campo y queden de adelante inhábiles para poder tener cargo de guerra. Y mandamos que los Capitanes tengan cuidado particular cada uno en su compañía de que esto se guarde y cumpla así, so pena de nuestra desgracia. Otrosí: mandamos que las mujeres que hubiere en el ejército caminen y vayan siempre con el bagaje de su nación y no fuera del, so pena de ser desbalijadas. Que todos los soldados sigan sus banderas y ninguno sea osado quedarse con el bagaje, excepto los que manifiestamente fueren enfermos, con licencia en escrito del Maestre de Campo, o Coroneles, o de su propio Capitán, so pena de tres tratos de cuerda. Otrosí: que ninguno sea Comisario, o Furrier, o persona diputada de algún tercio, o nación, sea osado de ir delante del ejército a tomar alojamiento ni hacer otras provisiones, so pena de la vida. Otrosí: mandamos que los hombres de cualquier nación que sea que no trajeren o llevaren armas, ni siguieren, ni acompañaren bandera de ordinario, o no fueren criados de Señores o Caballeros, u Oficiales muy conocidos del ejército se vayan luego del campo dentro de tercero día después de la publicación de la presente, so pena de ser desbalijados y castigados en las personas a nuestro arbitrio. Asimismo; mandamos y ordenamos que todas las personas que no fueren soldado de ir en escuadros, no puedan caminar sino juntándose con el bagaje y siguiendo la bandera del, so pena de la vida. Que ningún soldado ni otra persona sea osado de tocar en ropa, bagaje ni cabalgadura cargada ni descargada, que vaya con el bagaje ni que vaya perdida por el campo, ni consientan que otros las toquen ni tomen si no fuere para volverla luego a su duelo, so pena de la vida. Que toda la gente de guerra de pie y de a caballo del ejercito de cualquier calidad, grado o condición que sea, lleve cada uno su banda colorada sobre las armas, y los desarmados lleven las cruces coloradas publicas cosidas en los vestidos, de manera que no se las puedan fácilmente cubrir ni quitar, so pena de ser habidos y tenidos por enemigos, y castigados y tratados por tales. Otrosí: que si por orden nuestra, alguna gente de guerra de pie o de a caballo, quedare o fuere a residir en guarnición y presidio de alguna tierra, según conviniere proveerlos, y la tal gente de presidios fuese cercada de enemigos o los combatiesen una o muchas veces, se encienda que por esto no se les ha de pagar otro sueldo ni ventajas más de solamente sus pagas ordinarias, y en caso que algunas ciudades, tierras, castillos u otras plazas de los enemigos o personas particulares viniesen a dar la obediencia a Su Majestad, y a Nos en su nombre, y se hiciere con ello alguna composición, se encienda que la gente de guerra de nuestro ejército, en general ni en particular, no han de presumir de entrar en las tierras, castillos o plazas por fuerza, ni saquearlos, ni hacer daño en los ganados, ni quemar, ni talar cosa ni heredamiento ninguno sin tener para ello orden ni mandamiento expreso nuestro, so pena de la vida. Y si con ayuda de Dios Nuestro Señor hubiéramos victoria en alguna batalla o reencuentro en campo o en combate de alguna tierra de los enemigos, de cualquier manera que sea, ordenamos y mandamos que los soldados y gente de guerra ni otras personas del dicho ejército, no sean osados de se desmandar ni ponerse a saquear ni a robar cosa alguna, sino que sigan la victoria y guarden cada uno su lugar hasta tanto que la campaña o la plaza, o la tierra que se ganare, sea enteramente ocupada y ganada, y asegurada por Su Majestad, so pena de la vida. Mandamos que ninguno sea osado de tocar arma en el ejército ni hacer alboroto, de día ni de noche, sin evidente causa o sentimiento de enemigos, y cuando se tocare a arma cada


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