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LAS RAÍCES DE LAS ORDENANZAS MILITARES… 33 beneficio para la tierra conquistada. En definitiva, tales consejos anuncian, sin lugar a dudas, los cambios venideros de la modernidad53. Al iniciar su reinado, el Rey Sabio se encontró ante una tortuosa variedad jurídica. Por un lado, los territorios nucleares del antiguo reino de León se regían por el Fuero Juzgo o Liber, de origen visigótico, vigente también en Toledo y en destacadas ciudades del sur, como Córdoba y Sevilla. Por otro, en Castilla y en las extremaduras se hallaba consolidada la atomización jurídica que representaban los numerosos fueros vigentes54. A poner remedio a tan caótica situación dedicó su empeño el monarca, según lo expresó en el prólogo del Espéculo: “Entendiendo e veyendo los males que nasçen e se levantan e en las tierras e en los nuestros regnos por los muchos fueros que eran en las villas e en las tierras…”.55 El magnífico despliegue de iniciativas legislativas emprendidas por Alfonso X tenía un fin claro: dotar a su reino de una unidad jurídica fundamentada en el poder del monarca. Su deseo implicaba el desarrollo gradual de un programa que comprendía tres fases, según ya fue señalado hace unos años: la reclamación para la Corona del monopolio legislativo; la unificación jurídica de todo el territorio; y la renovación misma del Derecho56 . La gran originalidad de las Siete Partidas, escritas entre los años 1255 y 1263, radica sobre todo en establecer un cuerpo normativo extenso y coherente, a la vez que, de acuerdo con diferentes especialistas, constituir la más antigua de las grandes Ordenanzas Militares de la Península, tratándose temas como el ius ad bellum, un avance de los valores que se exigirían a todo soldado reconocido, o la propia organización militar, además de introducir una serie de novedades57. Lo cierto es que en materia bélica y de organización militar, los planteamientos que se recogen en la II Partida, concluyente para el tema 53  “Otrosy, ordena tu fazienda de guisa que el sueldo sea bien pagado a las tus compañas, e antes lieva diez bien pagados que veynte mal pagados, que más farás con ellos…E con esto la tierra non encareçerá e todo andará llano e bien a servicio de Dios e tuyo. E de otra guisa todo se robaría e la tierra pereçería, que la buena ordenança trae durabledad en los fechos”. Cap. XXXV, p. 106. 54  Dada la gran cantidad de títulos existentes sobre la obra legislativa de Alfonso X, me limito a mencionar las exhaustivas síntesis proporcionadas por dos autores: García-Badell Arias, Luis Mª: “Bibliografía sobre la obra jurídica de Alfonso X el Sabio y su época (1800-1985)”, en Revista de la Facultad de Derecho. Universidad Complutense, nº9, 1985, pp. 287-319; y el análisis global de su reinado, en donde se recoge también un destacado número de títulos bibliográficos al respecto de González Jiménez, Manuel: Alfonso X, 1252-1284, Palencia, 1993, en concreto las páginas 320-330. 55  Leyes de Alfonso X. I Espéculo, Ed. De Gonzalo Martínez Díez, Ávila, 2010, p.101. 56  Iglesias Ferreiros, Aquilino: “Alfonso X y su obra legislativa: algunas reflexiones”, en Anuario de Historia del Derecho Español, 1980. 57  Se ha subrayado, en concreto, el establecimiento en las mismas de un código de deontología castrense, vid. Gárate Córdoba, José Mª: Espíritu y milicia en la España medieval, Madrid, 1967. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 33-58. ISSN: 0482-5748


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