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RHM EXTRA 1 2017

350 ANEXOS neral, so pena de la vida. Y si alguno supiere que otra persona trae las dichas platicas y tratos y no lo manifestare, incurra en la misma pena; y por evitar los inconvenientes que se podrán ofrecer en este mi ejército si no se previniese a lo infrascrito, declaro por tenor de la presente que es mi intención de poner como pongo tregua y suspensión general y particular de todas las pendencias, cuestiones, desafíos, injurias, que haya habido hasta la presente hora entre la gente, así soldados como tras cualesquier personas de mayor o menor calidad que fueren y estuvieren en este ejército, y las tomo en mis manos por todo el tiempo que durare esta guerra y un mes después, aunque sean de mucho tiempo: y mandamos expresamente que ninguno contravenga ni quebrante la dicha tregua o suspensión de armas directa e indirectamente, so pena de incurrir en caso de traición y que morirá por ello. Ordeno y mando que en los alojamientos de mi Corte y ejército estén todos pacíficos y quietos, y que la gente de cada nación se repute y treta con la de las otras naciones tan amigamente que no haya ni pueda haber diferencia, ruido u otra ocasión de escándalo, y que si alguno sucediere sea severamente castigado ipso facto el que se hallare movedor de tal escándalo. Que cualquier apersona que sea que tirare a otro con arcabuz, aunque no le hiera, muera por ello. Ordenamos particularmente a los Coroneles, Maestres de Campo, Capitanes, Alféreces, Sargentos y soldados de cualquier nación que quisieren resolver alguna cuestión en sus cuarteles entre cualesquier soldados nuestros o de otra nación, procuren con toda solicitud y diligencia atajarla y apaciguarla en cuanto les fuere posible, y que siempre procuren favorecer, ayudar y guardas a los extranjeros y salvarlos de tal manera que no les sea hecho daño alguno hasta ponerlos en salvo en su cuartel, para que con este medio todas las naciones que nos vienen a servir hagan su deber contra nuestros revendes, y entre si vivan tan pacífica y amigablemente como conviene a nuestro servicio y al bien y quietud de todos. Y mandamos que para evitar las dichas cuestiones y escándalos que de ellas suelen suceder, que ningún soldado de ninguna nación vaya a comprar ninguna cosa al cuartel de otra nación ni sea osado de ir a las tabernas, tablas de juego ni a las mujeres de los cuarteles de otras naciones, so pena que la primera vez le den tres tratos de cuerda y por la segunda muera. Que todas las mujeres que estuvieren y residieren en este ejército y no fueren casadas, no hicieren vida con sus maridos, vayan y residan en los cuarteles públicos que se les señalaren, sin que salgan dellos, so pena de 200 azotes a la que contraviniere, y sea desbalijada y desterrada del ejército. Que ninguno sea osado de tocar en las vituallas que se trajeren a nuestro ejército, ni hacer fuerza ni dar molestia ni impedimento a los que las trajeren a vender, ni las tomen ni compren dellos, aunque digan que las quieren pagar, hasta tanto que las dichas vituallas particular y generalmente sean traídas y puestas en los mercados y plazas del ejército diputados por el Maestre de Campo General o por las personas en su nombre, como esta ordenado en la Instrucción que está dada para lo que toca del Maestre de Campo General y Comisario General, so pena de la vida. Es nuestra merced y mandamos, que ningún soldado de pie ni de caballo sea osado de ir a correr solo ni acompañado sin licencia nuestra o de nuestro Capitán General, so pena de la vida y de perdimiento de cuanto trajere. Y puesto que en el dicho ejército hay Maestre de Campo General, Preboste, Capitán de Justicia y otros Prebostes, Barracheles, Alguaciles y otras personas que han de tener cargo y particular cuidado de no permitir que se hagan desordenes, robos ni fuerzas a los que trajeres vituallas y otras mercaderías de vender al dicho ejército, ni menos que la gente de guerra vaya a correr en tierras de vasallos nuestros; y que


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